La policía de este país no se anda con tonterías contra los gamberros que utilizan patinetes eléctricos para participar en “conductas de conducción antisociales”

Ante el aumento de comportamientos vandálicos, en Australia directamente incautan los dispositivos de movilidad y los destrozan.

patinetes eléctricos
La policía destroza los patinetes eléctricos y bicicletas incautados.
25/05/2026 11:00
Actualizado a 25/05/2026 11:00

El auge de los patinetes eléctricos no es algo exclusivo de España, este tipo de vehículos de movilidad personalidad están proliferando por medio mundo y no en todos los lugares son igual de permisivos con ellos. Australia es el ejemplo más claro: ha decidido endurecer su respuesta contra el uso ilegal y peligroso de bicicletas y patinetes eléctricos por parte de grupos de jóvenes que participan en carreras, maniobras temerarias y acoso a conductores y peatones. Las autoridades policiales del país han anunciado una estrategia de tolerancia cero por la que directamente están destruyendo estos vehículos de manera pública.

El caso más llamativo se ha producido en Australia Occidental, donde la Policía de Perth puso en marcha una operación especial denominada “Operation Moorhead” después de recibir numerosas denuncias ciudadanas sobre adolescentes que circulaban de manera peligrosa con bicicletas y scooters eléctricos modificados.

Vehículos confiscados y destruidos

Según la información publicada por Popular Science, los agentes detectaron grupos de jóvenes que escapaban de la policía, intimidaban a otros conductores y lanzaban objetos contra vehículos mientras grababan sus acciones para subirlas posteriormente a redes sociales. La operación policial terminó con la detención de 25 menores y jóvenes de entre 11 y 18 años y la confiscación de 36 vehículos eléctricos.

Las imágenes difundidas por la propia policía australiana muestran excavadoras aplastando bicicletas y scooters eléctricos hasta convertirlos en chatarra. El mensaje de las autoridades quiere ser duro e inequívoco: que este tipo de comportamientos no será tolerado. El inspector Scott Gillis explica: “La policía de WA no tolerará comportamientos antisociales que ataquen a nuestra comunidad. Es totalmente inaceptable”.

Pero el endurecimiento policial no se limita únicamente a Australia Occidental. En otros estados como Queensland y Nueva Gales del Sur se han multiplicado las multas, las confiscaciones y las nuevas leyes contra los vehículos eléctricos ilegales denominados como “souped-up e-bikes”, es decir, bicicletas eléctricas modificadas para superar ampliamente los límites legales de velocidad.

Bicicletas eléctricas a 80 km/h

Las autoridades australianas aseguran que muchos de estos vehículos alcanzan velocidades propias de motocicletas. En algunos casos, los agentes han detectado bicicletas eléctricas capaces de circular a más de 80 kilómetros por hora. El problema preocupa especialmente porque buena parte de los usuarios son menores de edad que utilizan estos vehículos sin casco, sin conocimientos básicos de circulación y en espacios peatonales o carreteras urbanas.

Queensland se ha convertido en otro de los epicentros de esta ofensiva policial. Allí, las fuerzas de seguridad han impuesto más de 2.100 multas y han confiscado al menos 100 dispositivos eléctricos ilegales. Las infracciones más habituales incluyen conducción peligrosa, circular sin casco y huir de la policía.

La preocupación de las autoridades australianas también está relacionada con el aumento de accidentes y víctimas vinculadas a la micromovilidad eléctrica. Según datos recientes, las lesiones relacionadas con bicicletas y scooters eléctricos han aumentado de forma muy importante en los últimos años tanto en Australia como en otros países occidentales. Un estudio de la Consumer Product Safety Commission de Estados Unidos detectó un incremento cercano al 21 % en lesiones relacionadas con estos dispositivos entre 2021 y 2022. Otra investigación publicada en American Journal of Public Health elevaba el crecimiento de accidentes con bicicletas eléctricas hasta el 293 % entre 2019 y 2022.

Y las redes sociales están jugando un papel clave en el crecimiento de estas prácticas. La policía australiana asegura que muchos adolescentes organizan concentraciones y carreras ilegales mediante TikTok, Instagram o Snapchat, compartiendo vídeos de maniobras peligrosas, caballitos y persecuciones policiales, con el fin de obtener ‘likes’ y aumentar su número de seguidores.