Híbridos y Eléctricos

INFRAESTRUCTURA DE RECARGA

Maximiza los beneficios del vehículo eléctrico con la carga lenta

Este tipo de carga no solo nos permite ahorrar más, sino que también es la opción más recomendada por los principales fabricantes para mantener el nivel óptimo de las baterías.

punto recarga
Maximiza los beneficios del vehículo eléctrico con la carga lenta.

La industria del automóvil es un buen ejemplo del cambio de tendencia en el consumo. El presente del sector y su futuro pasan por la conciencia medioambiental, y cada vez más compradores eligen productos sostenibles. En los últimos años, el número de usuarios de vehículos eléctricos, atraídos por sus diversos beneficios, ha aumentado.

El precio de la recarga de un eléctrico es hasta seis veces más barato que el de un vehículo convencional, ya que la electricidad es mucho más económica que los carburantes actuales, sobre todo si nos decantamos por la carga lenta, que utiliza menor potencia. Este tipo de carga no solo nos permite ahorrar más, sino que también es la opción más recomendada por los principales fabricantes para mantener el nivel óptimo de las baterías.

La carga lenta puede realizarse en modo 2 a una potencia muy limitada, con un conector de tipo Schuko, o en modo 3, que funciona con un sistema de alimentación específico de vehículo eléctrico (SAVE), habitualmente conocido como Wallbox. El modo 3 es el más recomendable por tratarse del modo más seguro e inteligente, ya que se realiza mediante un cargador específicamente diseñado para la recarga de vehículos eléctricos. Este sistema incorpora las protecciones en la propia infraestructura de carga y cuenta con un conector específico que permite la comprobación permanente de la toma a tierra, la verificación de conexión correcta, o la activación y desactivación de carga, entre otras funciones adicionales que proporcionan mayor seguridad.

Aunque puede instalarse en el garaje de la vivienda, también está disponible en muchos otros puntos, como empresas, aeropuertos o centros comerciales. Así, no tendremos que hacer ningún tipo de inversión, y podremos aprovechar periodos como la jornada laboral o la noche para recargar el vehículo con carga lenta en modo 3, uniendo las ventajas de la primera con una gestión más segura e inteligente.  

Otro de los beneficios más evidentes respecto a los coches convencionales, es su menor impacto medioambiental. Los coches 100% eléctricos no emiten ningún gas contaminante durante su funcionamiento, lo que beneficia al medio ambiente y a la salud de las personas. Según los datos del estudio realizado por la Universidad de Sevilla y publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, una penetración del 20% del coche eléctrico sobre el total del parque automovilístico supondría la reducción de hasta el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte por carretera en el país.

Cada vez más municipios restringen la circulación de los vehículos considerados más contaminantes en las denominadas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), pero gracias al eléctrico no nos veremos obligados a tener que dejar el coche en casa en ningún caso. También se les permite el uso de los carriles especiales Bus/VAO con un solo ocupante, lo que representa un ahorro en tiempo a la hora de movernos.

Por último, el gasto en mantenimiento será menor. Más allá de elementos que se desgastan, como frenos o neumáticos, el mantenimiento de un coche eléctrico queda reducido a un chequeo del estado de las baterías y los motores eléctricos cada cierto tiempo. Si, además, utilizamos la carga lenta en modo 3 como método de recarga habitual, contribuiremos al mantenimiento de las baterías y el desgaste en este componente del vehículo será menor.

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