Híbridos y Eléctricos

PRUEBAS REALES CON PROTOTIPOS

El primer coche eléctrico de Mazda será un SUV con 250 kilómetros de autonomía y extensor de rango

Así son las primeras pruebas con los prototipos del primer SUV eléctrico de Mazda, que por ahora se montan bajo la carrocería del CX-30, dotados de una batería de 35,5 kWh de capacidad y la opción de incluir un extensor de autonomía.

Prototipo de prueba del Mazda CX-30 eléctrico.
Prototipo de prueba del Mazda CX-30 eléctrico.

Ya no es ningún secreto que Mazda está ya trabajando en su primer coche eléctrico. Las imágenes de un prototipo del CX-30 circulando por Noruega muestran que desarrollo está muy avanzado y que, tras su presentación a finales de este año, será lanzado al mercado en 2020. Ahora, algunos medios de prensa internacionales, como es el caso de AutoExpress, han podido comprobar de primera mano a que aspira el fabricante japonés con su primer coche eléctrico realizando las primeras pruebas reales con estos prototipos. Puede que Mazda no pretenda liderar las listas de ventas pero si incluye algunas opciones muy interesantes en este primer eléctrico que los compradores valorarán, como la opción de incluir un extensor de autonomía, un sistema de manejo de un solo pedal o un frenado regenerativo con por levas tras el volante.

Marcado en las puertas como e-TPV (que significa vehículo de prueba con tecnología eléctrica), y sin nombre oficial por el momento, la carrocería del Mazda CX-30 le está sirviendo al fabricante japonés para esconder bajo ella el prototipo de desarrollo de su primer coche eléctrico. Si bien se sabe que Mazda debutará con un SUV compacto, el diseño exterior está todavía por confirmar. Su presentación oficial está prevista para el próximo mes de octubre en el escenario del Salón del Automóvil de Tokio que se celebra del 24 de octubre al 4 de noviembre.

Respecto a sus características técnicas, Mazda ha confirmado un único motor eléctrico de 103 kW (138 CV) que enviará un par motor a las ruedas delanteras de 265 Nm y que será alimentado por una batería de 35,5 kWh de capacidad. Un cargador a bordo de 6,6 kW será el que se encargue de proporcionar la recarga vinculada o de oportunidad a baja potencia, mientras que el sistema de recarga rápida alcanzará una potencia máxima de 50 kW bajo el estándar CCS.

En la toma de carga se aprecia el caracter de prototipo de las unidades de prueba del Mazda CX-30 eléctrico

En la toma de carga se aprecia el caracter de prototipo de las unidades de prueba del Mazda CX-30 eléctrico.

Con estas especificaciones no es de esperar que el primer Mazda eléctrico vaya más allá de los 250 kilómetros de autonomía WLTP con cada carga, lo que lo sitúa un paso por detrás de la competencia, que ya sobrepasa en muchas ocasiones los 400 kilómetros. Pero Mazda también ha pensado en eso.

El extensor de autonomía

En Mazda afirman que el 95% de sus clientes objetivo no recorren más de 100 kilómetros cada día, por lo que con este vehículo quedarían cubiertos todos estos desplazamientos. Para los que necesiten más, y de forma opcional, es posible incluir un extensor de autonomía que será un motor rotativo de gasolina (el nuevo Skyactiv-R) que actuará como generador de energía para cargar la batería.

Montado horizontalmente, solo generará electricidad y no irá acoplado a las ruedas. Hasta ahora, los motores rotativos de Mazda siempre han estado montados en posición vertical para facilitar su conexión a la transmisión, pero en este caso, al tratarse de un generador eléctrico, el motor se puede montar en posición horizontal para así beneficiarse de un mejor reparto de las fuerzas centrífugas y de una lubricación más regular.

Prototipo del Mazda CX-30 eléctrico

Prototipo del Mazda CX-30 eléctrico.

La prueba

Según la opinión de los probadores de AutoExpres, una de las cualidades que ofrecen los coches eléctricos, como es el empuje inicial de 0 a 50 km/h gracias a que el par de un motor eléctrico se obtiene desde cero no es tan acusado en este prototipo como lo es en los modelos de la competencia. Su rendimiento se aproxima más al que ofrece un diésel turboalimentado de 1,6 litros. Sin embargo, la calidad de conducción es muy alta, la potencia se entrega de forma suave y cómoda, ya que, probablemente, el fabricante ha adecuado su respuesta a su hábitat ideal: los desplazamientos diarios por la ciudad. En curvas, el balanceo que sufre la carrocería no es mayor que el de otros SUV de tamaño similar, aunque los ingenieros de Mazda aseguran que será un coche divertido de conducir a lo que ayudará su reducido peso, unos 1.600 kilogramos, al que contribuye el pequeño tamaño de la batería.

Cuenta con un sistema de frenado regenerativo que en los prototipos estaba fijado en el mínimo y que, probablemente, en la versión definitiva, sea configurable por parte del conductor a través de unas levas que se situarán detrás del volante. Igualmente, Mazda está considerando incluir un sistema de un solo pedal, que permite la regeneración y la entrega de energía en función de la presión que se realice sobre el acelerador y que está siendo incorporado por la mayoría de coches eléctricos actuales.

Mazda ha canalizado el silbido característico del motor eléctrico para introducirlo en la cabina de forma que el conductor pueda apreciar en todo momento la velocidad y la aceleración del vehículo. Esta decisión tiene su contrapartida. En el interior no es tan silencioso como lo que se esperaría de un vehículo eléctrico, ya que este zumbido está siempre presente. De la misma forma, y tal y como obliga la nueva normativa, un sonido exterior advierte a los peatones de la presencia del coche cerca de ellos.

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