Híbridos y Eléctricos

¿CÓMO ES CONVIVIR CON UN SCOOTER ELÉCTRICO?

A prueba: Wellta Ártica, un scooter eléctrico equivalente a 125 que presume de calidad y autonomía solvente

Nos hemos puesto a los mandos del buque insignia de Wellta Motors, la Ártica, para ver si se trata de un scooter eléctrico tan competente como a priori parece. Cuesta 3.950 euros y ya está disponible para reservar en nuestro país.

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Probamos la Wellta Ártica eléctrica.

Wellta Motors es una de las múltiples pequeñas empresas que están aprovechando la pasividad de los grandes fabricantes a la hora de lanzar motocicletas eléctricas para hacerse con una parcela de mercado que promete explotar en los próximos compases. Y lo ha hecho con dos modelos de entre los que destaca sobremanera la protagonista de esta prueba; la Wellta Ártica, un scooter eléctrico de tintes retro equivalente a un scooter de gasolina de 125 centímetros cúbicos.

A petición nuestra Wellta Motors accedió a cedernos durante unos días una unidad de la Wellta Ártica, así como también de la Wellta Taiga, su otro modelo, para convivir con sus motos eléctricas durante un tiempo y ver qué tal se desenvuelven en el trasiego diario.

A pesar de que el nombre de Wellta a muchos les sonará como un nombre completamente nuevo, lo cierto es que los responsables de la firma gozan de experiencia previa en el campo de la electrificación. El principal nombre detrás de la firma es Edu Blanco, actual copiloto de Jesús Calleja y fundador de Jaton Racing, empresa que ha diseñado y construido el primer vehículo eléctrico que ha participado y terminado el Rally Dakar, entre otros. Además, Jaton Racing también construye buggies eléctricos y tienen en proyecto una pick-up eléctrica de la que hablaremos más adelante.

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Vista trasera de la Wellta Ártica eléctrica.

Con sus motocicletas, en Wellta pretenden promover la movilidad eléctrica y sostenible en nuestro país, o como ellos dicen, "cumplir el objetivo de darle la Wellta a la movilidad en las ciudades". Es por ello que sus motocicletas tienen nombres de regiones afectadas por el cambio climático.

La Ártica sin embargo no es un producto inédito en Europa, ya que en otros países la comercializa la empresa Arena Motors, por lo que se trata de un producto que aunque en España sea completamente nuevo, ya goza de garantías.

Los responsables de la Wellta Ártica la anuncian como una motocicleta de alta calidad y precio competitivo. Lo primero lo vamos a descubrir en breves, y lo segundo es cierto si cumplen el primer aspecto. En nuestro país la Wellta Ártica tiene un precio de 3.950 euros. Un precio a priori alto para un scooter equivalente a 125 centímetros cúbicos pero lógico teniendo en cuenta su condición de eléctrica y su supuesta alta calidad de acabados, ¿será cierto esto último?

¿Cuáles son los puntos fuertes de la Wellta Ártica?

La imagen de la Wellta Ártica será uno de los principales reclamos a la hora de captar compradores. Se trata de un scooter eléctrico que forja su identidad en torno a una imagen de líneas limpias, sin nervaduras ni estridencias, fuertemente inspirada en los scooter clásicos italianos. Luce la silueta de un scooter tradicional, marcado por un suelo plano, un asiento donde tienen cabida dos personas de talla adulta de manera holgada y un faro de led de formas hexagonales y achatado situado en el manillar.

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Perfil de la Wellta Ártica eléctrica.

A todos estos atributos estéticos hay que añadir que la unidad de pruebas que nos cedió Wellta Motors lucía una pintura negro mate que acaba de poner la guinda al pastel. Durante los días que la estuvimos usando constatamos una cosa; se trata de una auténtica giracuellos. Allá por donde va roba miradas e incluso hay algún viandante que se detiene a apreciarla mejor.

En su parte trasera encontramos tanto faros intermitentes como el principal grupo óptico dispuestos en posición vertical. Sobre él se ubica el rack de carga, al que se puede optar sin costes para montar un baúl y mejorar la practicidad de la Ártica, o si por contra queremos mantener la imagen limpia que luce el scooter eléctrico podremos optar por las barras de sujeción que equipaba la unidad que nosotros estuvimos probando.

Nada más recibir la Ártica pudimos confirmar un aspecto que comprobamos más tranquilamente a lo largo de los días de prueba, y que sin duda nos sorprendió para bien. Hablamos de su calidad de acabados. Allá donde toquemos, la Ártica se siente recia y bien hecha, por lo que su calidad no tiene nada que envidiar a la de scooters de firmas consagradas como Yamaha o Piaggio.

Esta sensación de solidez se ve complementada por pequeños recursos estéticos extra, como su asiento en símil de cuero en doble tono marrón/negro, agradable al tacto, y los cromados que encontramos en distintos puntos de la Ártica. Otro par de elementos que se sienten bien acabados son los posapiés del acompañante, retráctiles mediante un toque y agradables al tacto.

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Wellta Ártica.

La sensación de calidad también se ve acrecentada por el cuadro digital. No es un display de dos tonos de corte básico como es habitual encontrarse en otras motocicletas, sino que se trata de un panel LDC a color que luce una calidad de imagen relativamente alta. Eso sí, su funcionalidad es limitada ya que no se puede navegar entre menús o cambiar entre el ODO y el TRIP durante la marcha para consultar el kilometraje total o los parciales; al poner el contacto en la pantalla aparecerá el kilometraje total y después, pasados unos instantes, aparecerá el parcial a cero.

Por tanto, en el apartado de calidad e imagen la Ártica, en base a su precio, cumple con nota.

El esquema eléctrico de la Wellta Ártica en números

Como comentado previamente, la Ártica es un scooter eléctrico cuya homologación la hace equivalente a un scooter tradicional de gasolina de 125 centímetros cúbicos, lo que la encuadra directamente dentro de un sector de motocicletas destinadas a un uso eminentemente urbano. Una categoría muy competida tanto por número de oponentes como por cualidades de los mismos.

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Batería extraíble de la Wellta Ártica eléctrica durante su carga.

Los principales datos a tomar en consideración son la potencia de su motor eléctrico y la capacidad de su batería, que se ubica debajo del hueco del asiento y que no penaliza del todo el espacio bajo este ya que aún sigue dejando espacio para un casco de tipo jet. La batería es de celdas de iones de litio, y está suministrada por Samsung (otro indicativo de su calidad) de 2,88 kWh de capacidad. Pesa 15 kilos y consta de una asidero bien reforzado a través del cual podremos extraer y colocar la batería en el interior de la Ártica de manera fácil.

Existen tres maneras de cargarla. Dos son enchufando directamente la batería a la corriente, ya sea extrayéndola para cargarla en casa o extendiendo un cable hasta la misma batería sin extraerla. Así para completar una carga se tomará un total de cinco horas y media. Cronómetro en mano (casi) pudimos comprobar que tardó menos de cinco horas para completar una carga del 7 al 100 %.

La tercera opción es a través de la toma de carga rápida que la Ártica tiene en su zaga. A través de ella se carga de manera más rápida, tomando un total de 3,5 horas.

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Asiento, hueco bajo el mismo y toma de carga rápida de la Ártica eléctrica.

El motor eléctrico, por su parte, rinde una potencia de 4 kW, que equivalen a 5,3 CV. Esto, según Wellta Motors se traduce a una velocidad máxima de 91 kilómetros por hora y una autonomía máxima de 110 kilómetros. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que es una cifra de autonomía se logra a una velocidad constante de 45 kilómetros por hora, en llano y con un conductor de 75 kilos de peso sobre ella, por lo que en circunstancias reales a buen seguro estaremos hablando de una distancia total sustancialmente menor.

Para despejar esta duda hemos sometido a la Wellta Ártica a una prueba de autonomía en la que exprimimos el total de la batería para ver cuál es su autonomía en condiciones de uso completamente real. Sabremos la cifra exacta en un artículo en el que detallaremos el recorrido y daremos buena cuenta de la eficacia de la Ártica entre el tráfico, pero podemos adelantar que ciñéndonos a un uso urbano, es posible aproximarse sin dificultad a los 80 kilómetros con una carga completa.

Se trata de una distancia con una sola carga que a buen seguro resultará suficiente para todos aquellos que en la actualidad posean una motocicleta de 50 ó 125 centímetros cúbicos, ya que su principal foco de uso es el centro de las ciudades y las vías circunscritas a estas. Todos aquellos que duden entre si dar o no el salto de un scooter de esta cilindrada a un eléctrico, en la autonomía no deberían ver un impedimento.

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Wellta Ártica eléctrica.

La velocidad máxima  que hemos llegado a ver en el cuadro de mandos de Wellta Ártica ha sido de 95 kilómetros por hora, y con dos ocupantes sobre ella y acercándonos al 30 % de la carga restante alcanza sin problemas los 86 kilómetros por hora de marcador.

¿Cómo se comporta la Wellta Ártica?

La experiencia de manejo de la Wellta Ártica es un punto que sin duda juega a su favor. Se siente como un scooter en general muy agradable de usar. Si bien es cierto que no llega a ser tan divertida como la Urbet Gadiro o tan manejable como la Taiga, el punto fuerte que aporta con respecto a estas es su comodidad.

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La Ártica en movimiento.

Ello no implica, sin embargo, que su comportamiento no sea casi excelente entre el tráfico urbano. Ofrece suficiente confianza como para escurrirse ágilmente en los estrechos espacios entre filas de coches en caravanas y semáforos de manera rápida, y su suspensión filtra con suavidad las irregularidades del firme.

Es precisamente esta suavidad de marcha que le otorga su suspensión, la sensación de solidez de sus acabados y terminaciones y el silencioso avanzar de la Ártica lo que le brinda esa comodidad. Pilotar un scooter o motocicleta no es una experiencia especialmente relajante en ninguna ocasión (ya sea térmica o eléctrica), ya que gran parte del tiempo estamos alerta, pero la comodidad de la Wellta Ártica hace de ello una experiencia tranquila siempre y cuando no apretemos su acelerador, ya que es rápida.

La experiencia de conducción está dominada por el ímpetu con el que su motor eléctrico entrega la potencia. Son "sólo" 4 kW, pero por el par motor que rinde bien parece que se trate de una moto eléctrica más potente. La sensación es de que corre mucho, y podemos ir constantemente a un ritmo mayor que el resto del tráfico. No será hasta ver el porcentaje de la batería caer por debajo del 15 % cuando empecemos a notar que hay menos tensión. Aún con el porcentaje de la batería extremadamente bajo sigue aportando soltura suficiente como para no resultar un estorbo al resto de vehículos de la vía (llegamos a rodar con un 2 % durante la prueba de autonomía que publicaremos más adelante).

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Wellta Ártica eléctrica.

La Ártica sale disparada de los semáforos dejando atrás el resto de vehículos (incluso motocicletas potentes), y en movimiento si aceleramos a fondo a 40 ó 60 kilómetros por hora seguimos teniendo la sensación de estar ante una motocicleta que acelera con soltura. Alcanza los 90 kilómetros por hora en cuestión de segundos y sin tener la sensación de que le cueste hacerlo. Gracias a esta aceleración, trámites como incorporarse a vías rápidas o adelantar camiones se hacen de manera muy célere.

En parado, por sus 110 kilos totales, no es demasiado difícil maniobrar con ella, aunque contamos con la ayuda de un botón de marcha atrás que hace el cometido un poco más fácil. Tiene tres modos de conducción que limitan la velocidad máxima. Los dos primeros la limitan a 45 y 70 kilómetros por hora, mientras que el tercero permite la velocidad máxima.Para cuando queramos esquivar algún roto o desperfecto en el asfalto, incluso estando a una distancia corta de estos, la Ártica se presta a ello y reacciona con nobleza ante lo que le requerimos, aunque dista de ser reactiva o de tener reacciones deportivas.

En cuanto a los frenos, no son especialmente potentes, pero sí que responden con inmediatez y de manera sobrada a la exigencia que requiere el entresijo urbano. Aunque no disponga de ABS, su sistema de frenada combinada en ambos ejes (CBS) hace fácilmente dosificable la potencia de frenado. Si bien tener ABS supondría una clara ventaja en términos de seguridad, no llegamos en ningún momento a bloquear las ruedas, ni siquiera cuando lo buscábamos frenando con brusquedad.

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La Wellta Ártica eléctrica aparcada entre otros scooters destaca por su llamativa y actual imagen.

Sólo el ímpetu con el que entrega su potencia juega a veces ligeramente en contra de la Ártica, ya que cuando queremos mantener una velocidad de crucero baja, dosificar la potencia a través de pequeños toques de acelerador se salda con ligeros acelerones. De todas maneras es algo que hemos comentado a los responsables de la Ártica, y nos han confirmado que lo revisarán para hacer la entrega de potencia más dosificable, lo que debería acabar de redondear el conjunto y hacer la Wellta Ártica incluso un punto más eficiente.

¿Recomendamos, pues, a la Wellta Ártica como opción de compra?

Como comentado, tiene un precio de 3.950 euros, que es ligeramente superior al de un scooter de gasolina comparable, es cierto, pero también inferior al de rivales eléctricos como la Silence E01 o la Vespa Elettrica, ambos en la barrera de los 6.000 euros y con una autonomía en línea de la Ártica. Además, los buenos ajustes de la Ártica y el tacto de sus materiales invitan a pensar que soportarán bien el paso del tiempo, por lo que su sobreprecio queda compensado por estos aspectos.

Tal vez los scooters eléctricos de NIU se planteen como los adversarios más duros para Wellta Motors y su Ártica, con precios de compra, autonomía y prestaciones similares. La Silence sí aporta más potencia con respecto a la Wellta (9 kW) y tiene hueco bajo el asiento para dos cascos integrales. En contra de la Ártica sólo juegan su pantalla LCD de corte simple y la ausencia de ABS en este nivel de precio.

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Wellta Ártica.

Es un scooter eléctrico atractivo (aunque sea subjetivo, es una opinión generalizada entre quienes preguntamos), cómodo, ciertamente práctico gracias al suelo plano y su hueco bajo el asiento y suficientemente potente para escurrirse entre el entresijo urbano con total soltura. Y todo ello sin tener que temer porque la autonomía se vea resentida al circular libremente.

Esos 80 kilómetros que estimamos en uso urbano son más que suficientes para los usos puntuales que un usuario medio dé a su scooter de 50 ó 125, y sólo aquellos que a diario hagan recorridos de 30 kilómetros o más tendrán que cargar recurrentemente la batería de la Wellta Ártica.

Por tanto, después de varios días a los mandos de la Wellta Ártica podemos concluir estas líneas certificando que el primer producto de Wellta Motors goza de aptitudes suficientes como para hacer que quienes se decidan a comprar un scooter eléctrico, deban considerar a la Ártica entre sus principales candidatos. A través de su web se puede formalizar un pedido o solicitar más información acerca de la Ártica.

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