Híbridos y Eléctricos

TECNOLOGÍA CAPACITIVA

Ford patenta un volante calefactado inteligente para ahorrar energía en sus coches eléctricos

Los fabricantes de coches eléctricos necesitan reducir al mínimo todos los consumos energéticos: la calefacción es uno de ellos y los volantes calefactados ayudan a moderar el uso del sistema de calefacción del habitáculo.

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Los vehículos eléctricos necesitan ser muy eficientes energéticamente, puesto que tanto su movilidad como el confort de sus ocupantes y los servicios disponibles a bordo dependen de una misma fuente de alimentación: la batería. Las capacidades que ofrecen estas hoy en día son lo suficiente grandes como para permitir viajes largos pero la posibilidad de recargarla depende todavía de una infraestructura débil. Por eso toda precaución es poca. Ford ha encontrado una posibilidad de ahorrar algo de consumo de energía con un nuevo sistema de calefacción para el volante que mejora los sistemas que implementan otros fabricantes.

Después de alcanzar los niveles de seguridad y calidad básicos que exige la industria, la siguiente preocupación de un fabricante de coches eléctricos debe ser la eficiencia. Y en este campo la tecnología permite avanzar en múltiples direcciones. La batería es la más importante de todas. Pero todavía quedan unos años para que comiencen a comercializarse tecnologías como las baterías sólidas con ánodos de metal litio o se produzcan avances sobre las químicas actuales y otras más prometedoras que reduzcan el peso a cambio de una autonomía similar. También quedan lejos los vehículos eléctricos alimentados por pilas de combustible, por ahora restringidas a casos muy particulares y con una dificultad clara en la red de reabastecimiento.

Por eso no es extraño encontrar nuevas propuestas de modelos eléctricos como el Mercedes-Benz EQS, el Audi A6 e-tron Concept, o incluso más arriesgadas como el Lightyear One o el Aptera que ofrecen un perfil sumamente aerodinámico o de bajo peso en un esfuerzo por lograr la máxima eficiencia. A diferencia de este enfoque, que puede ser considerado muy propio de la escuela alemana, el fabricante de Michigan, Ford, está apuntando otros planes que no se puede decir que sustituyan a estas técnicas tan refinadas pero sí que colaboran en aumentar la eficiencia.

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Imagen de la patente de Ford en la que se especifican las posiciones de los circuitos individuales de calefacción.

Su intención es hacer que el uso del sistema de calefacción general del habitáculo sea mínimo y con el consumo lo más reducido posible. Para lograr esta estrategia existen varias opciones como son los sistemas de climatizador de triple o cuádruple zona que solo funcionan si hay un ocupante sentado o los asientos calefactados. Otro enfoque se dirige hacia la calefacción del volante, un elemento que es capaz de transmitir sensaciones de calor y frío con una gran facilidad.

En este sentido ha trabajado Ford, tal y como lo demuestran las imágenes de la patente que el fabricante de Muchigan ha presentado en la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de los Estados Unidos (USPTO).

Si bien es cierto que la mayoría de los vehículos eléctricos incluyen ya un sistema de calefacción del volante (y en algunos casos también de los asientos). La tecnología que se utiliza es generalmente poro eficiente, ya que se basa en generar este calor mediante una manta calefactora que se extiende por toda la superficie del aro. Por lo general, el proceso comienza desde los radios que conectan el centro del volante extendiéndose gradualmente hasta cubrir toda la pieza.

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Zona calefactada individual con su controlador independiente

Ford modifica todo este proceso agregando varias zonas individuales que pueden calentarse independientemente cuando la función está activa pero únicamente si la zona es tocada por el conductor gracias a la disposición de sensores capacitivos. En estas zonas se incluye un controlador que es el que pone en marcha el pequeño circuito de calefacción individual. Comienza a funcionar justo cuando el conductor pone la mano sobre ellas y se detiene si retira la mano.

Esta sistemática puede hacer pensar que no podrá garantizar que el volante esté caliente cuando se necesita, por la latencia térmica inherente. Ford ha pensado en eso y por eso ha agregado al sistema un algoritmo que aprende estadísticamente donde suele poner sus manos con mayor frecuencia el conductor. Así, con los datos recopilados por estos sensores y otros que evalúan las condiciones climáticas, el sistema “adivina” donde debe iniciar el precalentamiento y a qué temperatura, para que pueda funcionar a plena capacidad cuando detecta que el conductor toca esa zona.

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