Híbridos y Eléctricos

ESPECÍFICOS PARA COCHES ELÉCTRICOS

Dos nuevos sensores permiten proteger la batería y reducir el "blindaje" de los bajos

Continental anuncia el lanzamiento de dos nuevos sensores específicos para coches eléctricos, diseñados para proteger la batería y mantener su rendimiento a lo largo del tiempo.

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Dos nuevos sensores permiten proteger la batería y reducir el "blindaje" de los bajos

Los coches eléctricos tienen todavía más sensores que un coche con motor de combustión interna. En este sentido, los fabricantes de componentes para automóviles tienen ante sí nuevas posibilidades de negocio y no dudarán en explorarlas. Continental ha anunciado el lanzamiento de dos nuevos sensores específicos para coches eléctricos que han sido diseñados para proteger la batería y mantener su rendimiento a lo largo del tiempo.

Uno de ellos es el Módulo Sensor de Corriente (CSM), cuyo objetivo es garantizar la durabilidad de la batería a largo plazo, protegiéndola de sobreesfuerzos innecesarios y limitando los efectos intrínsecos del envejecimiento de las baterías. Las baterías sufren degradación con el paso del tiempo. Conforme van pasando los años y los kilómetros, una batería pierde lentamente parte de su capacidad original y, por tanto, ofrece algo menos de autonomía que al principio. Dependiendo del tipo de uso, la degradación puede ser menor o mayor (por ejemplo, abusar de las cargas rápidas aumenta la degradación).

El Módulo Sensor de Corriente (CSM) de alto voltaje proporciona información sobre la corriente y la temperatura para mantener la seguridad de la batería y garantizar su durabilidad a largo plazo. Básicamente, se encarga de controlar que la batería se mantenga en unos parámetros "sanos" de temperatura y corriente, protegiendo a la batería de sobrecorrientes, por ejemplo cuando se hace una carga rápida en corriente continua o se realiza una conducción deportiva con aceleraciones intensas.

El CSM puede ir integrado en la unidad de desconexión de la batería o en la propia batería y está disponible como sensor de dos canales, que mide la corriente de forma independiente integrando tecnología shunt y la tecnología de Efecto Hall en una única unidad. Puede calibrarse hasta 2.000 amperios y funciona a temperaturas entre -40° C y 125° C. Además de optimizar la eficiencia de la carga y proteger la batería, el CSM también ayuda a detectar averías mecánicas. Continental empezará a fabricar en serie el sensor este mismo año para un coche eléctrico «de última generación» de un fabricante cuya identidad no se ha revelado. 

Un sensor detectará posibles daños críticos en los bajos de la batería

El otro sensor presentado por Continental se llama 'Battery Impact Detection' (BID), o Detección de Impactos en la Batería traducido al español. No significa que se anticipe a los posibles impactos sino que, en caso de haber uno, evalúa los daños. Este sistema, basado en un detector de presión, detecta los daños en la batería y avisa al conductor sobre su gravedad.

Falling stone on the road on mountain landscape
El sensor BID puede detectar la zona del impacto en la batería y la gravedad del mismo.

El sistema puede ser clave, por ejemplo, en caso de que los bajos de la batería hayan sido perforados hasta el punto de dañar una celda (lo que podría causar un incendio). El BID identifica la zona del daño y puede hacer que el sistema de gestión de la batería descargue las celdas en la zona dañada para evitar cualquier riesgo de incendio.

Los bajos de una batería van especialmente reforzados con una gruesa plancha de acero, precisamente para evitar daños estructurales en la batería propiamente dicha. Según Continental, gracias a la detección del daño y la capacidad de descargar las celdas en esa zona para evitar posibles incendios, la integración de este sensor permitiría utilizar armazones de protección más delgados y hasta un 50% más ligeros que los actuales. 

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