Cuando se habla de movilidad eléctrica casi siempre se piensa en coches, pero el mar está empezando a vivir una transformación parecida con soluciones mucho más extremas. Hay ferris que ya utilizan grandes baterías, sistemas híbridos e incluso hidrógeno líquido, mientras los puertos se preparan para suministrar potencias de carga superiores a 8 MW y hasta cambiar automáticamente las baterías de algunos barcos.
Norled es uno de los operadores que mejor refleja esta evolución en Noruega. La compañía puso en servicio en 2015 el MF Ampere, considerado el primer ferry eléctrico de hélice del mundo, y posteriormente dio otro salto con el MF Hydra, el primer barco que comenzó a navegar utilizando hidrógeno líquido como combustible. Pero ambas tecnologías no pretenden necesariamente hacer el mismo trabajo.

El ferry tiene una ventaja que el coche eléctrico no tiene
La batería encaja especialmente bien en rutas marítimas cortas y repetitivas. Un ferry puede realizar todos los días prácticamente el mismo recorrido, conocer de antemano su consumo y, sobre todo, regresar una y otra vez a los mismos puertos. Eso permite instalar la infraestructura exactamente donde se necesita.
Norled, por ejemplo, prepara tres nuevos ferris híbridos eléctricos para las conexiones entre Stokkvågen, Lovund y Træna. Funcionarán principalmente con electricidad y dispondrán de recarga desde tierra en los diferentes muelles, aunque mantendrán generadores diésel como respaldo para garantizar el servicio en caso de problemas con la electricidad o la carga. Está previsto que entren en operación en 2027.
La contrapartida es que las escalas pueden durar apenas unos minutos. Y cargar una batería capaz de mover un barco exige potencias muy superiores a las de un automóvil.

Más de 8 MW para cargar un ferry durante su escala
Noruega ya está preparando infraestructura a esa escala. Norwegian Electric Systems suministrará para una ruta de Fjord1 una estación capaz de proporcionar más de 8 MW, combinando un sistema de baterías en tierra con una torre autónoma de recarga. Otra instalación utilizará el estándar MCS de carga de megavatios y permitirá aprovechar también las paradas nocturnas.
Pero Norled está probando una solución todavía más llamativa cuando ni siquiera una recarga ultrarrápida encaja con los horarios: cambiar directamente la batería del barco.
Su sistema SHIFTR utiliza un robot para retirar el paquete descargado y sustituirlo por otro en cuestión de minutos mientras los pasajeros suben y bajan. Las baterías retiradas permanecen después en tierra cargándose lentamente.

Cuando la batería no basta, aparece el hidrógeno
Para recorridos donde almacenar suficiente energía en baterías resulta más complicado, Norled ha experimentado con otra alternativa.
El MF Hydra utiliza hidrógeno líquido que alimenta pilas de combustible, encargadas de generar la electricidad necesaria para la propulsión. La propia compañía plantea esta tecnología como una posible solución para navegación de corta distancia allí donde las baterías no resultan adecuadas.
La electrificación marítima no seguirá, por tanto, una única receta. En unas rutas tendrá sentido conectar enormes baterías al puerto; en otras, mantener sistemas híbridos, intercambiar paquetes automáticamente o recurrir al hidrógeno.
Y ahí está probablemente la gran diferencia respecto al automóvil: un ferry siempre sabe dónde estará su próximo “enchufe”. Esa previsibilidad permite instalar cargadores gigantescos justo en sus puntos de parada y puede hacer que algunas rutas marítimas sean sorprendentemente adecuadas para abandonar el combustible fósil.