La transición hacia el transporte pesado de cero emisiones continúa avanzando en Europa, pero no al ritmo que esperaban los fabricantes. Después de invertir miles de millones de euros en el desarrollo de camiones eléctricos, Daimler Truck considera que existe un obstáculo que amenaza con poner en peligro los objetivos climáticos fijados por la Unión Europea. Su CEO, Karin Rådström, ha reclamado públicamente un “chequeo de realidad” sobre las metas de reducción de emisiones previstas para los próximos años.
Las declaraciones llegan apenas unos días después de que la propia compañía anunciara un crecimiento notable en las ventas de sus camiones y autobuses eléctricos durante el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, para la directiva, este avance sigue siendo insuficiente si la infraestructura necesaria para operar estos vehículos continúa creciendo a un ritmo mucho más lento que el propio mercado.

La infraestructura no depende de los fabricantes
En una entrevista concedida al medio alemán Manager Magazin, Rådström defendió que Daimler Truck mantiene intacto su compromiso con la electrificación del transporte pesado. No obstante, advirtió de que los fabricantes no pueden asumir por sí solos toda la responsabilidad de cumplir los objetivos de emisiones fijados por Bruselas.
“La industria necesita un chequeo de realidad”, aseguró la directiva. A su juicio, el verdadero cuello de botella ya no está en el desarrollo de nuevos camiones eléctricos, sino en la falta de estaciones de recarga de alta potencia y de una infraestructura suficiente para que las empresas de transporte puedan utilizarlos con normalidad.
Precisamente ese es el principal argumento de Daimler Truck. La compañía considera que la tecnología ya está preparada para afrontar buena parte del transporte de larga distancia, como demuestra el Mercedes-Benz eActros 600. Sin embargo, muchas empresas siguen retrasando la renovación de sus flotas porque no disponen de una red de recarga capaz de garantizar la operatividad diaria de estos vehículos.

La CEO, además, recordó que el despliegue de esa infraestructura depende en gran medida de las administraciones públicas, de las compañías energéticas y de los operadores especializados. “Nosotros podemos fabricar los camiones, pero no construir toda la red de recarga”, vino a resumir la directiva, insistiendo en que ambos procesos deben avanzar de forma paralela.
Rådström pide adaptar los objetivos a la situación del mercado
La máxima directiva no cuestiona la necesidad de reducir las emisiones del transporte pesado, pero sí considera que los objetivos europeos deberían tener en cuenta el desarrollo real del mercado. En su opinión, mantener unas metas demasiado exigentes sin garantizar previamente la infraestructura necesaria puede terminar ralentizando la propia transición.
El debate llega en un momento especialmente importante para el sector. La Unión Europea exige una reducción progresiva de las emisiones de CO2 de los vehículos industriales y establece objetivos cada vez más ambiciosos para la próxima década. Al mismo tiempo, los fabricantes están destinando inversiones multimillonarias al desarrollo de camiones eléctricos y de hidrógeno con el objetivo de adaptarse a esta nueva normativa.

Las palabras de Karin Rådström vuelven a poner sobre la mesa uno de los principales debates de la movilidad eléctrica: la tecnología avanza cada vez más rápido, pero la infraestructura continúa haciéndolo a un ritmo muy inferior. Para Daimler Truck, la solución no pasa por frenar la electrificación, sino por acompasar los objetivos regulatorios con la realidad que viven transportistas y fabricantes sobre el terreno.