Los camiones eléctricos apuntan a ser el futuro del transporte pesado por carretera y parece que los conductores que lo prueban no dan marcha atrás. Así lo refleja un estudio del Öko-Institut, según el cual el 93 % de las compañías que utilizan este tipo de vehículos se declara altamente satisfecha con su rendimiento y funcionamiento.
El estudio encuestó a 57 empresas de transporte en Alemania que ya utilizan camiones eléctricos de batería en sus operaciones cotidianas y que han estado operándolos durante al menos un año. Dado que su selección se llevó a cabo con la ayuda de Daimler Truck, probablemente muchas de ellas utilicen el eActros 600, modelo de cero emisiones que la marca alemana comienza desde hace dos años.

Las ventajas de los camiones eléctricos
La investigación es una continuación de otro estudio previo publicado en febrero por el mismo instituto, en el que se analizó la percepción de 200 profesionales del sector logístico acerca del futuro de los camiones eléctricos. En aquella encuesta, el 61 % de las empresas afirmaba estar considerando la adquisición de camiones eléctricos de batería, aunque únicamente el 28 % aseguraba tener previsto incorporarlos antes de 2030. El nuevo trabajo se centra específicamente en compañías consideradas “early adopters”, es decir, pioneras en la implantación de esta tecnología.
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es que los camiones eléctricos ya no se perciben únicamente como una solución limitada a aplicaciones específicas o proyectos piloto. Según este, estos vehículos se están convirtiendo en una alternativa general para la industria y la elevada satisfacción mostrada por las empresas se explica por varios factores, entre ellos los menores costes operativos, la fiabilidad técnica y la buena aceptación por parte de los conductores.
Entre las ventajas económicas destacadas por las compañías aparece la exención de peajes para los camiones eléctricos en Alemania y el bajo coste de la electricidad utilizada en los centros logísticos o depósitos propios. La fiabilidad técnica de estos vehículos ha sido valorada incluso de forma más positiva que la de los camiones diésel convencionales. A ello se suma el elevado confort de conducción, aspecto especialmente apreciado por los conductores.
Los obstáculos en el camino
Pese a los resultados positivos, el informe apunta que todavía hay obstáculos considerables para una adopción masiva del transporte pesado eléctrico. Florian Hacker, responsable del proyecto dentro del Öko-Institut, explica: “Los elevados costes de adquisición, así como los obstáculos burocráticos y financieros para ampliar la infraestructura de carga de los depósitos y las mejoras de la conexión a la red eléctrica, siguen siendo desafíos clave”,
Las empresas participantes mostraron una visión crítica respecto a la infraestructura pública de recarga para camiones eléctricos. Muchas consideran que las estaciones actuales no están diseñadas de manera adecuada para los vehículos pesados y denuncian además que los precios de carga pública son demasiado elevados. En consecuencia, reclaman un mayor número de puntos de recarga, espacios específicamente adaptados para camiones, tarifas más asequibles y transparentes, así como sistemas de reserva para garantizar la disponibilidad de los cargadores.
El estudio analiza igualmente las razones que llevan a las empresas pioneras a invertir en camiones eléctricos. Entre los factores más citados aparecen el ahorro de costes, el precio de la energía, las exenciones de peajes, los objetivos climáticos y medioambientales, la presión o demanda de los clientes y la necesidad de modernizar las flotas para garantizar su viabilidad futura. Y las perspectivas de futuro reflejan además un alto grado de confianza en esta tecnología: el 93 % de las empresas encuestadas considera que los camiones eléctricos estarán implantados de forma amplia, habitual o predominante en sus operaciones antes de 2030.

