General Motors sigue siendo un gigante del automovilismo. Ya no es el primer fabricante del mundo, sustituido por Toyota, pero sí está a la búsqueda de unas revolucionarias baterías para coches eléctricos o fabrica éstos con gran éxito en China.
Pero ahora, la compañía afronta el pago de nada menos que 200.000.000 € o 220 millones de dólares. La indemnización que ha acordado para dar carpetazo a uno de sus mayores escándalos: vender los datos privados de millones de conductores de sus vehículos y hacerlo sin su permiso a intermediarios de datos e incluso a compañías de seguros.
Vender datos privados sin permiso les ha salido muy caro
La historia arranca en 2016, y tiene un nombre propio: el sistema OnStar y una función de lo más controvertida, OnStar Smart Driver. En principio, esta función, disponible en las aplicaciones móviles de todas sus marcas -myChevrolet, myCadillac…- ofrecía -según la web del fabricante- “información a los conductores sobre su forma de conducir”, con el objetivo de reducir el desgaste de su coche y “fomentar una conducción más segura”.
Pero General Motors -que no vende coches en España desde que vendiera Opel a PSA, ahora Stellantis, en 2017- la dio de baja en 2024… ¿El motivo? Un escándalo de venta de datos privados sin permiso sin precedentes en la historia. Y es que desde 2016 a 2024, General Motors vendió los datos de millones de conductores de EE.UU. obtenidos a través de esta aplicación a intermediarios de datos, de forma que acabaron en manos de compañías de seguros.
Y si a comienzos de año GM ya pagó 12,75 millones de dólares para que las demandas de varios propietarios y estados de EE.UU. fueran retiradas, ahora la ‘broma’ les ha costado nada menos que 220 millones de dólares o 200.000.000 € al cambio.

Esa es la cantidad que el fabricante norteamericano tendrá que pagar en compensación de la venta de datos privados de geolocalización y comportamiento al volante -que incluían detalles sobre frenadas bruscas, excesos de velocidad o uso nocturno del coche- de millones de conductores de sus vehículos, que acabaron en manos de importantes intermediarios de datos como LexisNexis o Verisk.
¿Cómo logró GM vender sin permiso los datos privados de millones de conductores?
Estos datos, una vez recopilados y vendidos -muchas veces, a compañías de seguros-, se habrían utilizado para elaborar desde informes crediticios sobre los conductores a tarifas ‘personalizadas’ de seguros o, incluso, para denegar estas.

Este escándalo fue desvelado por The New York Times en 2024 y sólo dos semanas después, General Motors se vio obligado a rescindir sus acuerdos con LexisNexis y Verisk. Pero hay más, en enero de 2025, la Comisión Federal de Comercio (FTC) prohibió al fabricante compartir datos de geolocalización y comportamiento del conductor durante cinco años y exigió al Grupo obtener el consentimiento expreso de los consumidores antes de recopilar datos de vehículos conectados, además de ofrecer a los propietarios la posibilidad de desactivar la recopilación de datos precisos de geolocalización y comportamiento al volante.

Pero no sólo es que GM vendiera datos privados de millones de conductores, es que lo hizo sin permiso y recurriendo a malas prácticas. Lo ha explicado Nick Brown, el fiscal general del estado de Washington -uno de los que presentó una demanda en nombre de sus conductores- que ha explicado que, en ocasiones, los empleados de los concesionarios aceptaban los términos y condiciones de la aplicación OnStar Smart Driver -y por tanto, la ‘cesión’ de sus datos- en nombre de los clientes y sin su permiso.
Pero es que hay más: por si fuera poco, GM llegó a ofrecer “generosos incentivos” a sus concesionarios en función de las suscripciones a OnStar que lograban de sus clientes. E incluso los vendedores recibían bonificaciones según el número de clientes que conseguían se suscribieran a este servicio y utilizarán la citada función.
Valga un ejemplo para mostrar la gravedad de lo que llegó a hacer General Motors y por qué pagará ahora 200.000.000 € para evitar las demandas. Varios medios norteamericanos han publicado que la aplicación OnStar de GM llegó a informar a 370.000 conductores de que no estaban inscritos en la función Smart Driver… cuando en realidad sí lo estaban y el fabricante estaba vendiendo sus datos.
Y cuando GM dio de baja a estos conductores de esta aplicación de forma abrupta, los intermediarios de datos y las compañías de seguros se quedaron con los ya recopilados… y vendidos.

