Si hay un argumento que los "petrolheads" han usado hasta la saciedad contra el coche eléctrico, es el de la degradación. "En cinco años la batería no te va a durar ni para ir a por el pan", decían. Pues bien, Morgan Stanley acaba de publicar los resultados de un test de resistencia que no solo desmiente ese mito, sino que pone a CATL en un pedestal tecnológico. Mientras los rivales tratan de darle caza, el gigante chino demuestra que sus baterías están diseñadas para sobrevivir al propio coche... y probablemente al conductor.
Como ya os hemos adelantado, la nueva familia Shenxing Pro, CATL no se anda con chiquitas. Pero este estudio va más allá de las promesas de catálogo; ha analizado datos reales de flotas en cuatro megaciudades chinas. Las conclusiones son evidentes y demuestran que a día de hoy es China la que domina el mercado de las baterías para vehículos eléctricos. En un momento en el que marcas como Volkswagen pelean por levantar sus propias fábricas de celdas LFP.

Cifras de infarto: 2 millones de kilómetros y como si nada
Agárrate: tras recorrer la friolera de 2 millones de kilómetros, los coches equipados con celdas de CATL todavía conservaban unos 400 km de autonomía. Para que te hagas una idea, sus competidores directos en las mismas condiciones apenas llegaban a los 350 km o incluso bajaban de esa cifra.
Estamos hablando de una degradación tan lenta que, tras 14 años de uso en proyectos de almacenamiento energético (como el de Zhangbei en China), las baterías de CATL mantienen más del 90% de su capacidad residual. Es decir, después de década y media trabajando sin descanso, están prácticamente nuevas.
El secreto está en la química (y en los ciclos)

¿Cómo lo logran? Mientras otros fabricantes se centran solo en la densidad energética para anunciar autonomías récord, CATL se ha obsesionado con el "coste por ciclo". Sus últimas celdas LFP (Litio-Ferrofosfato) ya están preparadas para aguantar más de 12.000 ciclos de carga. Otros estudios han demostrado que las baterías de los híbridos enchufables se degradan más rápido, el estrés de carga es el gran enemigo. Pero CATL ha dado con la tecla mágica para que sus materiales soporten el paso del tiempo sin apenas inmutarse.
Este estudio de Morgan Stanley es un jarro de agua fría para los fabricantes que intentan desesperadamente reducir su dependencia de China. Si quieres la batería más fiable y duradera del mundo, hoy por hoy tienes que llamar a la puerta de CATL. La conclusión es clara: la batería ya no es el punto débil del coche eléctrico. Al menos, no si lleva el sello de los señores de Ningde. El coche se caerá a trozos, los plásticos crujirán y los asientos se desgarrarán, pero la batería seguirá ahí, lista para otra vuelta al mundo.