En el vertiginoso mundo de los vehículos eléctricos y de la tecnología, lo nuevo suele desplazar a lo viejo casi sin previo aviso. Sin embargo, BYD ha decidido romper esta norma no escrita con una decisión que ha sorprendido a la industria, la batería Blade de primera generación, el componente que catapultó a la marca al éxito global, seguirá fabricándose y vendiéndose.
Esta noticia llega justo cuando el gigante chino prepara el despliegue masivo de su batería Blade de segunda generación. Lejos de jubilar a la tecnología que les dio nombre, BYD ha optado por un enfoque pragmático que busca dar respuesta a una demanda de mercado muy específica: la necesidad de vehículos eléctricos asequibles que no comprometan la seguridad ni la fiabilidad. BYD toma una salomónica decisión que beneficia a todos los clientes de un coche eléctrico sin dependencia de su presupuesto.

Una estrategia de doble carril para dominar el mercado
La permanencia de la primera generación de la batería Blade responde a un objetivo claro de segmentación. Al mantener este hardware en producción, BYD puede ofrecer a los compradores una gama más amplia de opciones según su presupuesto. Es una forma inteligente de garantizar que los modelos de entrada sigan siendo competitivos en precio sin tener que recurrir a tecnologías de terceros o de menor calidad. Como el BYD Dolphin Surf, ya convertido en el coche eléctrico más vendido de la marca en Europa.
Mientras que la segunda generación de baterías se enfocará en ofrecer una potencia de carga nunca antes vista y autonomías de infarto para los modelos premium, la Blade original seguirá siendo el corazón de los modelos más populares. Esto permite que el fabricante mantenga sus costes controlados y, lo más importante, que pueda seguir reduciendo el precio final de sus vehículos para el consumidor medio. "Queremos ofrecer a los clientes más opciones", ha declarado Li Yunfei, gerente general de la división de marca y relaciones públicas de BYD.

Ventajas de una tecnología ya consagrada
Mantener una tecnología probada tiene beneficios directos para el usuario. La batería Blade original es conocida por su química de litio-ferrofosfato (LFP) y su estructura tipo cuchilla, que ha superaado con éxito las pruebas de penetración y resistencia más exigentes sin arder ni explotar. Al elegir un modelo con esta batería, el cliente apuesta por una madurez técnica difícil de igualar. La idea es que nadie se quede fuera de la movilidad eléctrica por culpa del precio.
Aunque la tecnología avanza, el bolsillo del consumidor sigue siendo el factor decisivo. Al mantener la Blade de primera generación, BYD puede sostener ofertas en modelos que arrancan por debajo de los 15.000 euros en ciertos mercados, algo impensable si solo se utilizara la tecnología de última generación, que es inevitablemente más costosa de producir al inicio de su ciclo de vida. O si se emplean las más caras baterías de litio.
Este enfoque permite a la compañía ser extremadamente flexible. En un entorno donde la competencia aprieta, tener una "opción de entrada" tan sólida permite a BYD jugar en ligas diferentes de forma simultánea. Muchos, cada vez más, han sido los fabricantes europeos que han optado por las cada vez más consagradas baterías LFP para alimentar a sus modelos de acceso. Ford, Volkswagen y Renault entre ellas.