El coche eléctrico demuestra una vez más ser realmente importante para el descenso en el consumo diario de petróleo. Tanto es así que, según los últimos datos, 2025 cerró con una caída de entre 1,7 y 2,3 millones de barriles, una cifra que muchos auguran que puede ser el principio de un gran cambio a nivel mundial en el consumo energético.
Para entender la magnitud de esta estrepitosa caída, basta con compararlo con un país productor. Dicha cantidad equivale aproximadamente al 70% de las exportaciones de petróleo de Irán, uno de los grandes actores del mercado global. Es decir, los coches eléctricos ya están recortando una parte significativa de la demanda mundial de crudo sin necesidad de medidas drásticas.

Los coches eléctricos hacen caer la demanda de petróleo en todo el mundo
La clave está en el crecimiento constante del parque eléctrico. Cada vez más conductores abandonan la gasolina y el diésel, lo que reduce directamente el consumo de combustibles fósiles. Y lo más interesante es que este efecto no ha hecho más que empezar. Según los analistas de BloombergNEF, esta cifra podría más que duplicarse hasta los 5,25 millones de barriles diarios en 2030 si se mantiene la tendencia actual.
Sin embargo, hay un matiz importante que muchos pasan por alto. Aunque los coches eléctricos son protagonistas, la mayor parte del petróleo ‘ahorrado’ todavía proviene de vehículos eléctricos ligeros, especialmente motos y triciclos eléctricos en países en desarrollo. Esto demuestra que la electrificación no es solo una cuestión de coches premium o mercados europeos, sino un fenómeno global mucho más amplio.
Aun así, el papel de los turismos eléctricos será cada vez más determinante. A medida que su adopción crece en Europa, China y otros mercados clave, su impacto sobre la demanda de petróleo aumentará de forma notable durante esta década. De hecho, ya hay más de 39 países donde los eléctricos superan el 10% de cuota de mercado, una cifra impensable hace apenas unos años.
Un momento clave para la mayor demanda de coches eléctricos
Este cambio de tendencia llega en un momento especialmente sensible. Las tensiones geopolíticas y la volatilidad del precio del petróleo han vuelto a poner sobre la mesa la dependencia energética global. En este contexto, los coches eléctricos no solo reducen emisiones, sino que también empiezan a jugar un papel clave en la seguridad energética de muchos países.

Algunos estudios son más conservadores que el mencionado hasta ahora. De hecho, sitúan el ahorro real en torno a 1,7 millones de barriles diarios, dependiendo de cómo se contabilice. Pese a ello, incluso en ese escenario más pesimista, el impacto sigue siendo enorme y marca una tendencia que podría llegar a considerarse un ‘antes y un después’ en la industria, tanto automovilística como petrolera.
El estudio de Ember apunta a que el ahorro ya se está notando significativamente, pues el precio del petróleo ronda actualmente los 80 dólares el barril. Con este dato de 2026, China ahorraría más de 28.000 millones de dólares anuales gracias a su enorme flota de coches eléctricos. Mirando a Europa, el ahorro se situaría en torno a los 8.000 millones de dólares, mientras que la India lograría unos 600 millones de dólares.
La cada vez más generosa acogida de coches eléctricos en todo el mundo está garantizando que el consumo de petróleo caiga notablemente. Como ya hemos mencionado, a partir del año 2030, las cifras de ahorro podrían más que duplicarse con lo obtenido en 2025.