Cuando un fabricante lanza un coche nuevo, lo habitual es pensar que su objetivo es vender la mayor cantidad posible de unidades. Sin embargo, no todos los modelos responden a esa lógica. Algunos vehículos están diseñados para captar una audiencia muy amplia y otros, en cambio, buscan ocupar un espacio más emocional o aspiracional dentro de la gama. Ese es, según Ford, el enfoque real del Mustang Mach-E, su propuesta 100% eléctrica.
Así lo explicó Ambrose Henderson, director de marketing de Ford Australia, durante un encuentro con medios recogido por Drive. Henderson defendió que el papel del Mach-E no debe medirse solo desde una óptica tradicional, sino por su capacidad de destacar en un mercado cada vez más saturado de alternativas eléctricas. “El Mach-E es un modelo icónico, claramente distinto a la mayoría de vehículos eléctricos disponibles. El mercado es extremadamente competitivo. Con las mejoras que hemos introducido en diseño, tecnología y dinámica de conducción, creemos que tendrá una gran acogida. Estamos muy ilusionados con su impacto futuro”, afirmó.
Un mensaje afilado a la competencia
El ejecutivo fue incluso más claro al comparar el Mach-E con otros SUV eléctricos con los que compite sobre el papel. Henderson criticó la falta de personalidad de buena parte de la oferta actual: “Hay muchas cajas blancas, diseñadas aerodinámicamente, que son coches eléctricos. Pero ese no es nuestro estilo. No era lo que queríamos ofrecer. Buscábamos algo auténtico que aprovechara lo que significa un icono mundial como Mustang”.

El directivo defendió que, aunque exista un Mustang clásico que siempre mantendrá su espacio, había clientes que buscaban una opción con la misma emoción, adrenalina y carácter de conducción, pero dentro de una propuesta eléctrica. “Queríamos ofrecer una versión diferente del espíritu Mustang, un diseño que no se encuentra en ningún otro eléctrico convencional del mercado. Estamos entusiasmados con lo que representa y con la forma en la que refuerza nuestra marca”, añadió.
Esa estrategia explica también por qué el Mach-E no se concibió como un modelo para todo el mundo. Su debut generó controversia precisamente porque Ford decidió electrificar uno de sus nombres más emblemáticos y, además, transformarlo en un SUV. Sin embargo, para la marca, el objetivo era trasladar la esencia emocional del Mustang a un vehículo de cero emisiones que funcionara como “puente” entre dos públicos: los amantes del modelo tradicional y los nuevos clientes interesados en un eléctrico con personalidad propia.
¿Quién es realmente el público del Mach-E?
La elección del formato SUV, muy criticada en su lanzamiento, fue en realidad la clave para ampliar su alcance. Henderson describe al cliente tipo como alguien que “se identifica con la idea del Mustang, que disfruta conduciendo, escapándose el fin de semana y no solo desplazándose del punto A al punto B”. Un conductor que valora la emoción y, al mismo tiempo, quiere un coche eléctrico que le permita sentirse orgulloso de su elección.
Según el directivo, no son pocos los clientes que poseen un Mustang GT y un Mach-E en el mismo garaje, simbolizando esa dualidad entre tradición y futuro. Pero también se han sumado compradores que nunca habían tenido un Ford y que buscaban una alternativa eléctrica distinta a las opciones más comunes.

Desde una perspectiva demográfica, el público predominante del Mach-E está formado por parejas jóvenes o de mediana edad, un segmento que valora la estética deportiva pero también la practicidad. “Ofrece tres plazas traseras utilizables, algo que el Mustang no tiene. El deportivo tiene dos, pero acceder a ellas es más complicado. Ese es el precio de tener un coupé espectacular”, explica Henderson. Con el Mach-E, añade, se gana una flexibilidad que abre el abanico a más tipos de usuarios.
Ford insiste en que el Mach-E cumple su cometido: aportar emotividad, diseño diferenciado y una experiencia de conducción más deportiva dentro del mercado eléctrico. Más que intentar ser el modelo más habitual en la calle, su razón de ser es ofrecer una alternativa con sello propio en una categoría dominada por propuestas muy similares entre sí. Con este planteamiento, la marca deja claro que su estrategia pasa por convertir al Mustang Mach-E en una de las opciones más significativas para quienes buscan algo más que eficiencia y autonomía.
