Los dueños de JAECOO y OMODA aseguran que pueden fabricar un coche que cumpla con los deseos de Donald Trump

Chery parece desesperada por entrar en Estados Unidos. Se plantea hacerlo con un coche sin hardware ni software chinos, y no descarta aliarse con un fabricante local para lograrlo.

Chery sabe que existe una forma de entrar en Estados Unidos, aunque no será nada fácil.
Chery sabe que existe una forma de entrar en Estados Unidos, aunque no será nada fácil.
28/10/2026 09:30
Actualizado a 28/10/2026 09:30
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Un coche chino sin nada chino por dentro. Esa es la idea con la que Chery, el mayor exportador de coches de China y la matriz de OMODA y JAECOO, quiere abrirse paso en Estados Unidos. Su vicepresidente, Charlie Zhang, asegura que técnicamente se puede desarrollar un vehículo que no dependa ni de hardware ni de software chinos, y que la compañía está abierta incluso a aliarse con un fabricante estadounidense.

Hoy por hoy, las marcas chinas tienen prácticamente cerradas las puertas del segundo mercado de coches del mundo. Las importaciones pagan aranceles de más del 100% y, además, las normas de seguridad de datos complican todavía más la entrada, por muy bien que les vaya en el resto del planeta. Por eso, las palabras de Zhang son de las más claras que ha pronunciado Chery hasta ahora sobre sus ambiciones americanas.

Una solución libre de China en hardware y software

Exlantix ET
Chery podría abrirse camino en Estados Unidos mediante marcas premium como Exlantix.

Zhang reconoce que la compañía busca “claramente diferentes opciones” para llegar a Estados Unidos y que está “muy abierta a distintas vías, incluso a una posible alianza con fabricantes estadounidenses”. Eso sí, no ha dado nombres de posibles socios ni ha confirmado conversaciones, y tampoco ha explicado qué tipo de colaboración tiene en mente. Lo que sí debe cumplir Chery es el apartado de fabricación local que tantas veces ha repetido el presidente Donald Trump.

La idea de Chery es despejar por la vía técnica las dudas sobre la electrónica y el software de sus coches. “Desde el punto de vista técnico, sin duda podremos encontrar una solución libre de China en hardware y software”, afirma el directivo. El mensaje apunta directamente a las reglas de seguridad de datos que hoy frenan a los fabricantes chinos en Estados Unidos.

Lo que exige la norma estadounidense

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Donald Trump siempre se ha mostrado muy crítico frente a la llegada de marcas automovilísticas chinas a Estados Unidos.

Esas reglas tienen calendario. El Departamento de Comercio de Estados Unidos aprobó en enero de 2025 una norma que prohíbe el software de origen chino o ruso en los sistemas de conectividad y de conducción autónoma a partir de los modelos del año 2027, y el hardware de conectividad (módulos de telemática, Bluetooth, red móvil o wifi) a partir de los del año 2030.

La misma norma impide vender coches conectados nuevos en Estados Unidos a los fabricantes con vínculos suficientes con China o Rusia desde los modelos de 2027, aunque el coche se fabrique en suelo americano. Contempla, eso sí, autorizaciones específicas del Gobierno. Con estas reglas sobre la mesa, quitar las piezas chinas no bastaría por sí solo, y por eso la idea de un socio estadounidense cobra todo el sentido.

Canadá, el primer paso en Norteamérica

OMODA 9
Chery cree que el objetivo es factible, aunque no se ha dado plazos.

Mucho más avanzados están los planes en Canadá. Según Zhang, la marca ya prepara su desembarco en el país para principios del año que viene, aunque no ha dado detalles sobre los modelos ni sobre la red de venta. Hasta hace poco, el objetivo de la compañía era empezar a vender allí en el último trimestre de 2026. A diferencia de Estados Unidos, Canadá siempre se ha mostrado más abierta a la llegada de marcas chinas.

Desde el 1 de marzo, Canadá permite la entrada de hasta 49.000 coches eléctricos fabricados en China al año con un arancel del 6,1%, frente al 100% que aplicaba desde 2024. Así, Chery pondría un pie en Norteamérica, justo al lado del mercado que más le interesa.

De Cheery a gigante exportador

La historia de Chery empezó a orillas del río Yangtsé, donde su primer coche salió de la cadena de montaje en 1999. Por aquel entonces se presentaba con el nombre de Cheery, como una marca alegre y barata. Hoy apunta mucho más alto, ya que quiere parecerse a Toyota en calidad y a Tesla en innovación. En España vende marcas como OMODA y JAECOO y además colabora directamente con Ebro, que monta en la antigua fábrica de Nissan de la Zona Franca de Barcelona. En 2025 vendió fuera de China 1.344.020 vehículos, un 17,4% más que el año anterior, y ya suma 23 años seguidos al frente de las exportaciones de turismos chinos. Sumar el mercado americano es un dulce muy goloso, pero no exento de complicaciones.