“El coche eléctrico es un gigante dormido”: un experto explica el enorme potencial que esconden sus baterías

El Dr. Tim Meyer tiene una idea muy clara sobre el papel energético que pueden desempeñar los coches eléctricos.

coche eléctrico
Considera que el coche eléctrico es un regalo de la transición en los sistemas de propulsión al sistema energético.
11/09/2026 10:00
Actualizado a 11/09/2026 10:00
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Los coches eléctricos forman parte de una revolución energética a mayor escala, en la que la electricidad tendrá cada vez mayor presencia, lo que hace que los sistemas y las redes tengan que evolucionar y adaptarse en consecuencia. Dentro de poco se celebra el CharIN Testival & Conference Europe 2026, en el que se presentan avances en esta materia, y antes del evento, el Dr. Tim Meyer ha concedido una extensa entrevista en que ha tratado múltiples aspectos relacionados con la materia.

De entre todo ellos, se detiene especialmente en el papel que pueden desempeñar los vehículos eléctricos para contribuir a generar un sistema eléctrico más flexible. Con la llegada de la tecnología V2G, automóviles, camones, etc. pueden actuar como baterías portátiles que ayuden a regular el flujo energético del sistema, aportando cuando se necesita y tomando energía cuando hay excedentes.

V2G
La tecnología V2G tiene mucho potencial.

Lo que pueden aportar los coches eléctricos al sistema

Meyer es contundente al respecto: “El coche eléctrico es un gigante dormido. Un vehículo con una capacidad de batería de 40 o 60 kWh ya posee una capacidad de almacenamiento considerablemente mayor que la de una batería doméstica típica. A esto hay que sumar el enorme número de vehículos. Estamos hablando de cerca de 50 millones de turismos, además de camiones y autobuses eléctricos”.

Solo por volumen, el potencial del sector de la automoción es enorme, hasta tal punto que considera que no haría falta ni que gran parte de este aportara a la red para marcar la diferencia: “Aunque solo entre el 10 y el 15 % del parque de turismos estuviera conectado regularmente, se dispondría de capacidades de almacenamiento de varios cientos de gigavatios-hora: una cifra que multiplica con creces la capacidad actual de las centrales de bombeo”.

Su conclusión es clara: “Por eso me gusta definirlo como un regalo de la transición en los sistemas de propulsión al sistema energético. Si aprovechamos este potencial, muchos de los problemas actuales podrían mitigarse considerablemente”, explica a Electrive.

Una tecnología todavía en ciernes

Esto lleva a una pregunta que es imposible no hacerse: si la tecnología V2G tiene tanto potencial, especialmente en los primeros pasos de esta transición energética, ¿por qué a estas alturas, aunque se lleva años hablando de ella, sigue todavía en un estado bastante incipiente?

La respuesta, como en muchas otras cuestiones en la vida, es económica: “Ante todo, deben existir incentivos económicos. Para los operadores de red, ha de resultar atractivo conectar baterías y vehículos a la red y permitir comportamientos que contribuyan a su estabilidad”.

La cuestión es que actualmente, tal y como se estructura el sistema, no se potencia esta alternativa: “Hoy en día, la lógica económica de la regulación tiende a recompensar la infraestructura de red convencional. En pocas palabras, resulta más rentable instalar más cableado de cobre que facilitar una transición energética verdaderamente inteligente. Se trata de un importante incentivo perverso”.

Pero no es el único escollo para que se generalice este tipo de tecnología, el otro gran inconveniente, que también suele ser habitual, es que cada uno quiere hacer la guerra por su cuenta: “La segunda cuestión es la fragmentación. Si cada operador de red diseña sus procesos de manera diferente, el sistema se vuelve costoso y complejo. Con los incentivos adecuados y una estandarización coherente, ya se lograrían grandes avances”.