La transición hacia la movilidad eléctrica en Europa está en un punto clave. La electrificación del transporte no solo se busca desde el punto de vista climático, también se ve como una oportunidad industrial capaz de atraer inversiones y generar empleo. En este contexto, la organización Transport & Environment (T&E) ha insistido en varias ocasiones en el papel estratégico que puede jugar España si acelera su adopción del coche eléctrico y el desarrollo de su ecosistema asociado.
Isabell Büschel, directora de la organización, ha declarado: “España tiene hoy la oportunidad de convertirse en un hub europeo de la electromovilidad, porque reúne las condiciones industriales y de producción de energía limpia idóneas para liderar la transición a la movilidad eléctrica en Europa. Pero para conseguirlo hace falta a su vez modernizar la fiscalidad de los vehículos, y apostar firmemente por la inversión en redes eléctricas, para permitir la electrificación de todo el transporte por carretera, incluyendo el pesado”.
Conducir un coche eléctrico es más económico
La declaración ha tenido lugar en el marco de una jornada celebrada en el Congreso de los Diputados, dedicada a analizar el Estado de la Movilidad Eléctrica en España, T&E, ECODES, el Grupo Español para el Crecimiento Verde (GECV) y el BC3 (Basque Centre for Climate Change).
Uno de los puntos más destacados del análisis de T&E es el coste de uso del vehículo eléctrico frente al de combustión. Según la organización, el coche eléctrico puede llegar a ser significativamente más barato en términos operativos, con un ahorro que puede situarse en torno al 60 % respecto a un vehículo de gasolina o diésel. Conducir un coche de gasolina en España cuesta unos 149 euros mensuales, mientras que hacerlo con eléctrico se sitúa aproximadamente en 48 euros
Esta diferencia se explica principalmente por el menor coste de la electricidad frente a los carburantes fósiles, así como por un mantenimiento más reducido al contar con menos piezas móviles y menor desgaste mecánico. A pesar de ello, la penetración del vehículo eléctrico en el país está muy por debajo de la media: en 2025 sólo el 8,8 % fueron EV, mientras que en la UE fueron el 18 %.
Gonzalo Sáenz de Miera, Presidente del Grupo Español para el Crecimiento Verde, exponía “España se encuentra por debajo de la media europea en electrificación del transporte, por falta de políticas y por una narrativa negativa que afecta a la percepción social y la toma de decisiones. Por ello, y en un contexto donde las crisis energéticas ya son una tendencia, es clave que desarrollemos políticas y alianzas que guíen la economía en esta dirección”.
Afrontar la electrificación a nivel industrial
T&E considera que la electrificación puede convertir a España en un país más competitivo dentro del sector automovilístico europeo. La producción de vehículos eléctricos, baterías y componentes asociados abre la puerta a nuevas inversiones industriales. Además, la transición permitiría reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, lo que también tendría un impacto positivo en la balanza energética del país.
Es un enfoque que no se limita únicamente al vehículo privado. La organización también analiza el papel de la infraestructura de recarga y las políticas públicas necesarias para acelerar la transición. En sus informes, destaca la importancia de mejorar la red de puntos de recarga, simplificar los procesos administrativos y garantizar que el acceso al coche eléctrico sea asequible para un mayor número de usuarios. Sin estas condiciones, considera que el potencial de España como hub europeo podría verse limitado.

