El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha dado un paso clave para desplegar ocho nuevas áreas de servicio en la Red de Carreteras del Estado con estaciones de recarga ultrarrápida para vehículos eléctricos. El departamento ha aprobado los expedientes de información pública y los anteproyectos y estudios de viabilidad, un trámite previo imprescindible para poder sacar después a concurso la construcción y explotación de estas instalaciones.
Según la información publicada, el conjunto del programa piloto se valora en torno a 94,5 millones de euros (IVA incluido) y contempla cinco áreas dobles (una en cada margen de la vía) y tres simples (solo en un margen). El objetivo es contribuir a la descarbonización del transporte, catalizar inversión privada en recarga y mejorar la oferta de servicios al usuario en corredores de largo recorrido.
Ocho ubicaciones en cinco grandes ejes
Las ubicaciones se reparten por cinco grandes itinerarios: A-8 (La Caridad, Asturias, y Penagos, Cantabria), A-2 (Calatayud, Zaragoza), A-4 (Montoro, Córdoba), A-3 (Perales de Tajuña, Madrid, y Saelices, Cuenca) y AP-7 (Algemesí, Valencia, y La Roca del Vallès, Barcelona). La selección apunta a ejes con alta demanda de movilidad interurbana, donde la recarga de alta potencia en ruta todavía es desigual.
En términos administrativos, Transportes ha agrupado los anteproyectos y estudios en seis expedientes y sus aprobaciones se están publicando en el Boletín Oficial del Estado. Tras esta fase, el siguiente paso será licitar concesiones de obra, divididas en seis lotes, de modo que el adjudicatario no solo ejecute la infraestructura, sino que también asuma su explotación durante el periodo concesional.

La idea es desarrollar áreas de servicio completas, con recarga ultrarrápida y servicios asociados para el viajero, con un enfoque de operación y mantenimiento continuados. En la práctica, esto busca garantizar disponibilidad y experiencia de uso en ruta, dos puntos críticos para la adopción del vehículo eléctrico fuera de la ciudad.
En potencia y dimensionamiento, los documentos técnicos trabajan con órdenes de magnitud propios de la recarga en carretera y contemplan también el servicio a vehículos pesados, un segmento donde la infraestructura condiciona directamente la viabilidad operativa. El objetivo es que estas áreas funcionen como hubs capaces de absorber picos de demanda y reducir la incertidumbre del usuario.
Concesiones, calendario y efecto arrastre
El programa se plantea como piloto también por su capacidad para “arrastrar” inversión privada. Al articularse como concesión, pretende que el despliegue y la explotación no dependan solo de inversión pública directa, sino de un marco que haga atractiva la operación a largo plazo. La clave será el ritmo real de licitación, proyectos y obras, y si la experiencia permite escalar el modelo a más corredores.
Con este movimiento, Transportes busca acelerar una red de recarga ultrarrápida más homogénea en autovías y autopistas, algo esencial para normalizar el viaje eléctrico y, sobre todo, para abrir camino a la electrificación de flotas profesionales. La siguiente foto fija será comprobar cuántos operadores concurren a los lotes, qué calendario se concreta y cuándo empezarán a funcionar las primeras áreas.
