En lo relativo a los controles de los coches, la industria del automóvil ha hecho un camino de ida y acaba de empezar el de vuelta: la llegada de las pantallas y de las superficies táctiles fue progresiva, pero acabó convirtiéndose en norma, y ahora parece que las marcas están de acuerdo en que ha llegado el momento de volver a los botones físicos.
Luke Miles, fundador de NewTerritory, explica el proceso que está por venir: “Se puede ver cómo las pantallas se han integrado en los vehículos y son actualizables, pero si no se gestionan adecuadamente, puede resultar una intervención bastante superficial. Se acerca un momento en el que habrá un nuevo nivel de valor en algunos de los componentes analógicos, en algunos de los componentes de alto valor con los que interactuamos”.

Calidad y diferenciación
Básicamente, cuando todo era analógico, la introducción de las pantallas supuso algo revolucionario, una manera de destacar que se identificaba de manera inequívoca con la modernidad y la tecnología. Sin embargo, conforme este tipo de sistemas se ha estandarizado, en parte ha perdido valor y ya no sirve para diferenciarse. Es precisamente por eso que retomar los controles físicos puede permitir a las marcas volver a hacer las cosas a su manera para que formen parte de su identidad propia.
“Cuando las cosas se activan por voz o gestos, te encuentras en un espacio donde esos momentos, ya sean analógicos o más físicos, se vuelven realmente valiosos. La marca se reduce a estos momentos humanos realmente hermosos, bien diseñados y cuidadosamente elaborados”, comenta Miles a Autocar.
Cree que los controles físicos crean esos “momentos humanos” que no pueden replicar las opciones digitales, son sistemas que propician la conexión entre el coche y el conductor y pone ejemplos como “la sensación táctil de un objeto nudoso o un clic” de un botón, que son elementos que “te hacen darte cuenta de que está magníficamente ensamblado”, lo que supone un valor añadido que saca a relucir la calidad del vehículo.
En esta tesitura, “puedes imaginarte un espacio encantador donde se fusionan el primer plano y el fondo: la tecnología de fondo puede ser la voz, la iluminación o los gestos. El primer plano consiste en momentos de interacción cuidadosamente diseñados, ya sea una pieza metálica o un control con funciones digitales integradas”, explica.
Esta tendencia, sumada al aumento de los controles por voz , “podría hacer que la pantalla se reduzca de nuevo”. Si se pueden controlar los sistemas de una manera más intuitiva, combinando voz y botones físicos, no va a hacer falta mirar a la pantalla tanto, por lo que los grandes displays “no son necesarios en absoluto”.
Vuelven las llaves
El regreso de la fisicidad también se hará patente en otra área a la que hasta la fecha no se ha prestado mucha atención: las llaves de los coches. De manera paralela al auge de las pantallas, de hecho, incluso antes, se han popularizado los sistemas de arranque por botón, sin necesidad de utilizar la llave como tal. Es algo que posiblemente vaya a cambiar a corto plazo.
Miles explica que “las llaves son otro punto crucial de interacción entre el coche y el conductor”, por partida doble. Por un lado, “es parte de la marca que llevas contigo constantemente cuando no estás en el vehículo, pero a veces su valor es bastante limitado”, expone, en referencia a que actualmente en la mayoría de casos son poco más que un llavero.
Es por eso que aboga por la vuelta al uso de la llave a la antigua usanza, pues ve en la interacción de insertar la llave para arrancar el coche un gesto similar a un “apretón de manos” y “un momento clave para entrar y pasar de un modo [de movimiento] a otro, en el que la llave desempeña un papel fundamental”.

