Roma ha decidido mover una pieza que hasta hace poco parecía intocable. A partir del 1 de julio de 2026, los vehículos totalmente eléctricos dejarán de entrar gratis en las zonas ZTL (Zonas de Tráfico Limitado) del centro histórico y en otras zonas de tráfico limitado durante su horario de funcionamiento. En su lugar, deberán contar con un permiso anual de pago, con lo que la ciudad pone fin al régimen de acceso libre que hasta ahora beneficiaba a todos los coches de cero emisiones.
El Ayuntamiento de Roma la justifica por el fuerte crecimiento del parque eléctrico en la ciudad. Según la comunicación oficial, las matriculaciones de estos vehículos han aumentado un 350% en cuatro años y el número de autorizados para acceder a las ZTL ronda ya los 75.000 vehículos. La administración asegura, además, que los eléctricos son ya los vehículos que más transitan por el centro histórico después del transporte público, una presión que, a su juicio, está afectando tanto a la congestión como a la disponibilidad de aparcamiento.

El centro deja de ser gratis para muchos eléctricos
La clave económica del cambio está en cómo se calculará el nuevo permiso. Roma no ha fijado una tarifa única para todos los eléctricos, sino que ha establecido que pagarán alrededor del 50% de lo que abonaría un vehículo equivalente de gasolina o diésel.
En los ejemplos difundidos por el propio Ayuntamiento, eso se traduce en permisos de 1.000 euros para categorías que con un coche térmico pagarían 2.016 euros. En otro caso, el permiso sería de 500 euros allí donde un vehículo no eléctrico pagaría 1.016 euros y uno híbrido 781 euros. Ese último dato es importante, porque no significa que todos los híbridos vayan a pagar 781 euros, sino que esa cifra aparece como referencia en una de las categorías que ha utilizado Roma para explicar el nuevo sistema. Conviene subrayar otro matiz importante. Lo aprobado por Roma no es un impuesto general por tener un coche eléctrico, sino un cobro por acceder a la ZTL en determinadas franjas y zonas de la ciudad.
De hecho, seguirán existiendo exenciones. El permiso continuará siendo gratuito para varios perfiles, entre ellos residentes, artesanos con taller dentro de la ZTL, padres que acompañan a sus hijos a colegios del centro histórico, médicos concertados, empresas y entidades que prestan servicios de interés público o de emergencia con vehículos identificables y servicios de car sharing. Además, la ciudad mantiene otras ventajas para el coche eléctrico, como la gratuidad en las plazas azules.
Esta decisión política comenzó el pasado 12 de febrero, cuando el concejal de Movilidad, Eugenio Patanè, firmó dos directivas destinadas a descongestionar el centro histórico de Roma. Una abría la puerta al permiso anual de pago para los eléctricos y la otra revisaba la gratuidad del aparcamiento regulado para los híbridos. En ese segundo frente, la ciudad planteó que los mild hybrid dejen de aparcar gratis si sus propietarios no son residentes en el área correspondiente, mientras que los full hybrid y los híbridos enchufables seguirán manteniendo esa exención.

Durante años, muchas ciudades europeas utilizaron el acceso gratuito al centro como incentivo para acelerar la adopción del coche eléctrico. La capital italiana acaba de enviar la señal contraria. El problema, según defiende su administración, ya no es solo la emisión en tubo de escape, sino el volumen total de tráfico que soportan las zonas más sensibles de la ciudad.
Dicho de otra forma, un coche eléctrico puede contaminar menos localmente, pero sigue ocupando espacio y contribuyendo al atasco si entra por miles en un centro histórico con capacidad limitada. Esa es la idea que ha verbalizado Patanè al defender la reforma como una medida de regulación del tráfico y no como un castigo a la movilidad eléctrica.
En el caso de las nuevas matriculaciones, el sistema de pago entrará en vigor tan pronto como esté operativo el nuevo procedimiento de expedición, con la fecha del 1 de julio de 2026 como referencia oficial. Mientras tanto, sigue vigente la información anterior que aún recoge el acceso libre y gratuito de los eléctricos a todas las ZTL, una muestra de hasta qué punto el cambio aprobado supone una ruptura respecto a la situación previa.
Lo que Roma ha puesto sobre la mesa es un debate incómodo, pero cada vez más presente en Europa. Si la transición energética avanza y el coche eléctrico deja de ser minoritario, las ventajas urbanas que ayudaron a impulsarlo pueden empezar a perder sentido para los ayuntamientos. La decisión italiana no elimina el coche eléctrico del centro, pero sí rebaja uno de sus privilegios más visibles. Y eso la convierte en una noticia con mucho más recorrido que una simple subida de tarifas.

