Mercedes-Benz tiene su origen hace más de un siglo. Desde su nacimiento, la compañía siempre ha sido una firma alemana, concretamente de la región de Suabia, al suroeste del país europeo. Sin embargo, los movimientos geopolíticos hicieron que hace unos meses, el ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intentara que esta dejase sus raíces atrás y se convirtiese en estadounidense.
Así lo ha confirmado el propio CEO de Mercedes-Benz, Ola Källenius, en una entrevista con el medio The Pioneer. Todo ello, como bien es conocido, fue un intento de atraer empresas internacionales exitosas hacia el país norteamericano. Pese a ello, Mercedes-Benz no se trasladará a Norteamérica y seguirá siendo una empresa de raíces y alemanas.

Donald Trump intentó que Mercedes-Benz se trasladara a Estados Unidos
Según lo que ha podido contar Källenius en su intervención, fue el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, quien intentó convencer a la cúpula de la empresa de su mudanza al país norteamericano. La jugada maestra fue ofrecer incentivos económicos, así como importantes exenciones fiscales.
Sobre esto, el CEO concretó: “Si bien estas ofertas pueden convencer a algunas empresas de trasladar sus sedes de un estado a otro, la situación es completamente distinta cuando se trata de empresas extranjeras y tan grandes como lo es Mercedes-Benz”. De hecho, Källenius apuntó que desde un primer momento no le interesó la idea en absoluto pero, aún así, escuchó la oferta del ejecutivo estadounidense.
“La estrella de tres puntas ha sido una empresa global durante más de 100 años, pero nuestras raíces están en Suabia. Esas raíces no pueden, ni deben, arrancarse de la tierra”, concretó Källenius en una entrevista con Bloomberg.
La oferta por parte del gobierno de Estados Unidos se hizo hace casi un año, por lo que apunta a que se ejecutó durante los primeros días del mandato de Donald Trump. Bien es cierto que el CEO no ha dado más detalles al respecto, dado que lo considera como “importantes conversaciones empresariales que no deben salir a la luz completamente”.

Las circunstancias específicas no han quedado del todo claras, ni tampoco cuáles eran las condiciones concretas más allá de la mejora impositiva. Mercedes-Benz cuenta actualmente con una red de varias fábricas en Europa donde, las principales, están ubicadas en las ciudades de Bremen, Sindelfingen, Rastatt y Düsseldorf, aunque en España también dispone de centros como el de Vitoria-Gasteiz donde se producen algunas furgonetas.
En Estados Unidos, de hecho, Mercedes también cuenta con una enorme planta en la ciudad de Tuscaloosa, en Alabama. Allí se producirán, a partir del 2027, modelos de gran tirada para el país como los GLC, GLE, GLE Coupé, GLS, EQE SUV o EQS SUV. Del mismo modo, la compañía también anunció nuevas inversiones en el país norteamericano, como un nuevo centro de I+D para el estado de Georgia que se ubicará cerca de Sandy Springs.
Trasladar todas sus bases y sede central desde Europa a Estados Unidos no es nada sencillo para una empresa de este tamaño, por muchos beneficios fiscales que se ofrezcan. Además de esto, también está la sensación de pertenencia a un lugar. Y esto, ciertamente, en Mercedes-Benz lo lucen con gran orgullo y entusiasmo. Despedirse de todo ello es algo que se presiente imposible para la compañía.