La degradación de la batería de los coches eléctricos es una de las cuestiones que más preocupan sobre estos vehículos, pero parece que el problema no es exclusivo de ellos: los híbridos enchufables están mostrando una situación muy similar. Aunque los distintos patrones de uso de estos modelos provocan una variación mucho mayor en el deterioro de la batería con el paso del tiempo, en términos generales puede ser incluso peor que en el caso de los EV.
La conclusión deriva del análisis basado en datos recopilados por la firma de diagnóstico de baterías Generational, que examinó los registros de 1.000 híbridos enchufables con edades comprendidas entre vehículos prácticamente nuevos y modelos de hasta doce años de antigüedad. Los coches analizados acumulaban desde cero hasta más de 160.000 millas recorridas (algo más de 250.000 km).

Degradación similar, pero más dispersa
El estudio concluyó que el estado medio de salud de las baterías (“State of Health” o SoH), indicador que mide la capacidad actual de la batería respecto a su capacidad original, se sitúa en el 94,27 % para los híbridos enchufables. En comparación, los vehículos eléctricos puros registran un 94,94 %, así que hay una diferencia mínima entre ambas tecnologías.
Sin embargo, el informe pone de manifiesto que las diferencias aparecen al observar la dispersión de los resultados. El estudio señala que la desviación estándar del estado de salud de las baterías es del 5,48 % en los híbridos enchufables, frente al 4,14 % de los coches eléctricos. Además, los PHEV tienen el doble de probabilidades de situarse por debajo del umbral del 85 % de salud de batería. En concreto, el 4,7 % de los híbridos enchufables analizados cayó por debajo de ese límite, mientras que entre los eléctricos puros solo lo hizo el 1,5 %.
Los datos resultan especialmente relevantes porque la edad media de ambos grupos era muy similar. Los híbridos enchufables tenían una media de 3,61 años, mientras que los eléctricos registraban 3,32 años. No obstante, los PHEV presentaban un kilometraje medio superior: 39.565 millas (unos 64.000 km) frente a las 30.343 millas (unos 49.000 km) de los eléctricos puros.
El director ejecutivo de Generational, Oliver Philpott, explicó que “los vehículos híbridos enchufables (PHEV) tienen una vida útil más variada que los vehículos eléctricos de batería (EV). Algunos se enchufan a diario y se utilizan casi como vehículos eléctricos de corto alcance, mientras que otros pasan mucho más tiempo funcionando como vehículos de combustión. Esa diferencia de comportamiento se refleja en los datos de la batería”.
Esa frecuencia de carga más elevada puede acelerar la degradación de la batería frente a situaciones en las que el híbrido enchufable apenas se conecta a la red y funciona de forma similar a un híbrido convencional o un vehículo de combustión. Es por esta situación que Philpott afirma a AutoExpress: “Los datos justifican plenamente una mayor transparencia en el mercado de baterías usadas. Las baterías de los vehículos eléctricos e híbridos enchufables no están fallando a gran escala; de hecho, la evidencia apunta en la dirección opuesta”.
Los pasaportes de batería
Una solución para ello son los llamados ‘pasaportes de batería’, considerados una de las principales soluciones para aportar transparencia sobre el estado y composición de las baterías. Estos sistemas permitirían a los consumidores conocer mejor el estado real de una batería y reducir la percepción de riesgo durante el proceso de compra de vehículos usados.
La normativa europea obligará a incorporar estos pasaportes en todos los vehículos eléctricos nuevos vendidos en la Unión Europea a partir de febrero de 2027, algo que es positivo. A pesar de ello, Philpott advierte de las limitaciones del sistema: “Los pasaportes de batería ayudarán a proporcionar datos estandarizados a nivel de paquete, y son una parte clave de la solución. Pero solo se aplican a vehículos nuevos y se centran principalmente en las cadenas de suministro y la economía circular. Pasarán bastantes años antes de que los vehículos con pasaportes de batería empiecen a aparecer en el mercado de segunda mano en cantidades significativas. E incluso entonces, no cubrirán los vehículos que ya están en circulación, ni darán a los compradores la tranquilidad de saber que los problemas más probables afectarán a su bolsillo, como los problemas con las celdas y los módulos”.

