Ola de calor: un estudio revela cuál es la mejor forma de evitar que tu coche se convierta en un horno

El club automovilístico alemán ADAC ha comparado los parasoles tradicionales, los exteriores y las fundas completas.

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El parasol tradicional no es muy efectivo.
05/07/2026 08:00
Actualizado a 05/07/2026 08:00
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Con la llegada del verano, proteger el coche del calor deja de ser una cuestión de comodidad para convertirse directamente en un asunto de supervivencia. Un automóvil aparcado bajo el sol puede alcanzar temperaturas extremas en muy poco tiempo, afectando tanto al bienestar de los ocupantes como a los materiales del habitáculo. Para comprobar qué soluciones son realmente eficaces para evitar que esto pase, el club automovilístico alemán ADAC ha llevado a cabo un estudio comparando distintos sistemas de protección solar y sus resultados dejan claro que no todos ofrecen el mismo nivel de protección.

El experimento se realizó utilizando siete vehículos idénticos expuestos al sol en condiciones similares durante las horas centrales del día. Cada uno de ellos contaba con un sistema de protección diferente, mientras que uno se dejó completamente desprotegido para servir como referencia. El objetivo era medir tanto la temperatura del aire en el interior como la de las superficies del habitáculo, especialmente el volante, el salpicadero y los asientos, que son los elementos que alcanzan las temperaturas más elevadas.

Ola de calor
Las elevadas temperaturas convierten el interior del coche en un suplicio.

Resultados muy dispares

La conclusión principal es que la solución más eficaz no es el clásico parasol colocado en el interior del parabrisas, sino la denominada “media funda” o cubierta parcial para el coche. Este accesorio cubre el techo y todas las superficies acristaladas, evitando que la radiación solar incida directamente sobre el vehículo. En las pruebas del ADAC, el coche sin ninguna protección alcanzó una temperatura interior de 53 ºC, mientras que el equipado con esta cubierta se quedó en 43 ºC, es decir, una diferencia de 10 grados.

La segunda alternativa más efectiva fue la lámina reflectante colocada en el exterior del parabrisas. A diferencia de los parasoles interiores, este sistema refleja la radiación antes de que atraviese el cristal, reduciendo considerablemente el calentamiento del habitáculo. Gracias a ello, la temperatura interior descendió hasta los 45 ºC, 8 grados menos que en el vehículo sin protección.

En cambio, los tradicionales parasoles instalados por dentro del parabrisas demostraron una eficacia bastante más limitada. En las mejores condiciones consiguieron reducir la temperatura apenas cuatro grados, hasta los 49 ºC. El ADAC explica que su rendimiento depende en gran medida de que encajen perfectamente con las dimensiones del cristal. Si quedan huecos por los laterales, la radiación sigue penetrando con facilidad y el efecto protector disminuye notablemente. También se probó colocar un paño blanco sobre el salpicadero, una medida sencilla que rebajó la temperatura del habitáculo únicamente hasta los 50 ºC, aunque sí ayudó a proteger esa superficie concreta del calor extremo.

Las lunas tintadas tampoco reducen de forma significativa la temperatura del aire, pero sí ofrecen ventajas importantes sobre las superficies. Según el estudio, la diferencia en la temperatura del habitáculo fue de apenas dos grados, pero los asientos traseros llegaron a registrar hasta nueve grados menos que en un coche sin cristales oscurecidos.

La velocidad a la que se calienta un coche

Otro de los aspectos analizados fue la rapidez con la que un coche estacionado puede convertirse en un auténtico horno. Los ensayos del ADAC muestran que, tras apenas media hora expuesto al sol, el interior ya puede superar los 50 ºC. Después de aproximadamente una hora se alcanza prácticamente la temperatura máxima y, tras unos 90 minutos, el habitáculo puede acercarse a los 60 ºC, incluso sin que la temperatura exterior sea excesivamente elevada.

Más preocupante aún es la temperatura que alcanzan algunas superficies. El volante y el salpicadero pueden superar los 70 ºC cuando el vehículo permanece estacionado al sol, una cifra suficiente para provocar quemaduras en la piel al tocarlos. Por ello, el ADAC recomienda cubrir siempre estos elementos cuando sea posible, ya que cualquier sistema de protección reduce notablemente su temperatura. En sus mediciones, el volante llegó a mantenerse hasta 26 grados más frío cuando se utilizaba un sistema de protección solar adecuado.

Por último, el color de la carrocería también influye en la temperatura que alcanza el interior de un coche. Aunque la diferencia no es tan determinante como el uso de una cubierta o un parasol exterior, los vehículos de colores claros absorben menos radiación solar. En las pruebas, un coche blanco registró una temperatura interior aproximadamente cinco grados inferior a la de otro idéntico pintado de negro, cuya superficie exterior alcanzó hasta 65 ºC frente a los 44 ºC del blanco.