Las baterías en estado sólido llevan años prometiendo revolucionar el coche eléctrico, pero la realidad podría ser bastante más lenta de lo que muchos esperan. Así lo ha dejado claro Wei Jianjun (más conocido como Jack Wei), presidente de la marca china GWM (Great Wall Motor), con unas declaraciones que rebajan notablemente el optimismo que rodea a este avance.
El directivo ha sido directo a través de su cuenta de Weibo: “Las baterías de estado sólido todavía necesitan tiempo”. De hecho, en su publicación dice que “pasarán al menos cinco años para que puedan utilizarse de forma generalizada en coches eléctricos”. Es decir, aunque ya existen prototipos y avances importantes, su adopción masiva está aún muy lejos de ser una realidad.

El presidente de GWM se centra en lo que aún queda por trabajar
Wei Jianjun pone el foco en un problema clave: la diferencia entre laboratorio y producción real. Desarrollar una batería en condiciones controladas es una cosa, pero llevarla a millones de vehículos con garantías de seguridad, durabilidad y coste competitivo es un reto mucho mayor. Por eso, insiste en que la industria debe ser prudente con los plazos.
Este mensaje contrasta con el entusiasmo de muchos fabricantes, que en los últimos meses han anunciado avances espectaculares. Algunas compañías incluso hablan de autonomías superiores a los 1.000 kilómetros gracias a estas baterías, gracias a su mayor densidad energética frente a las actuales.
Sin embargo, el propio Wei recuerda que el gran obstáculo sigue siendo la industrialización. Las baterías en estado sólido no solo son complejas de fabricar, sino que también presentan desafíos en materiales, estabilidad y costes. De hecho, gran parte de la industria coincide en que su producción a gran escala no llegará hasta el final de la década.

“No hay que crear expectativas irreales”
Con todo ello, el presidente de GWM lanza una idea clara: las baterías actuales ya son suficientemente buenas para seguir evolucionando el coche eléctrico. En lugar de esperar a una revolución inmediata, el sector seguirá mejorando las tecnologías existentes, como las baterías de litio, las cuales aumentan cada vez más la autonomía, reduciendo costes y mejorando la seguridad año tras año.
Además, Wei Jianjun advierte sobre el riesgo de generar expectativas irreales. Según su visión, prometer avances demasiado rápidos puede provocar frustración en el mercado si luego no se cumplen los plazos. Por ello, apuesta por un enfoque más realista y progresivo, centrado en mejoras constantes en lugar de saltos tecnológicos abruptos.
Esto no significa que GWM renuncie a esta tecnología, pues la compañía sigue investigando y desarrollando baterías de estado sólido, aunque con una estrategia más cauta. El objetivo es asegurar que cuando lleguen al mercado lo hagan con un nivel de fiabilidad y coste que realmente tenga sentido para el usuario final.

GWM sigue trabajando en sus baterías de estado sólido
Desde Svolt, la división de baterías de GWM, desarrollaron su primera batería de estado sólido en el año 2022, la cual contaba con apenas 20 Ah y una química basada en el azufre. En términos de densidad energética alcanzaba los 400 Wh/kg, superando incluso una prueba de pinchazo con clavo y otra de rendimiento a 200ºC.
Svolt ha adelantado mucho desde entonces, pero no lo suficiente como para poder prometer la llegada de estas baterías al mercado masivo pronto. Esto contrasta significativamente con lo que dicen otras compañías. Recordemos que, por ejemplo, Toyota dice que podría tenerla lista para comenzar a venderla a finales de 2027 o 2028.