Los coches híbridos han recuperado protagonismo en los últimos años gracias a su menor precio frente a muchos eléctricos puros, su buena fiabilidad y unas autonomías que eliminan gran parte de la ansiedad por la recarga.
Además, cada vez más fabricantes ofrecen variantes híbridas dentro de sus gamas, consolidando una tecnología que combina motor térmico y eléctrico para reducir consumos y emisiones.
Sin embargo, aunque comparten muchas características con los coches de gasolina convencionales, los híbridos incorporan un sistema eléctrico más complejo que genera dudas cuando aparece uno de los problemas más habituales del automóvil: una batería descargada.

Las dos baterías de un coche híbrido
La respuesta corta es sí, un híbrido puede arrancarse con pinzas o con un arrancador portátil. Pero existe una diferencia fundamental respecto a un coche convencional: jamás debe intentarse intervenir sobre la batería de alto voltaje.
Los híbridos disponen de dos sistemas eléctricos diferenciados. Por un lado está la batería de alta tensión, conocida como batería de tracción, que alimenta los motores eléctricos. Por otro, una batería convencional de 12 voltios que se encarga de alimentar los sistemas electrónicos, centralitas, iluminación y el proceso de arranque del vehículo.
Cuando un híbrido no arranca, en la inmensa mayoría de los casos el problema se encuentra precisamente en esa batería auxiliar de 12 voltios, no en la batería principal del sistema híbrido. Y ahí es donde puede utilizarse un arrancador externo.
Los expertos recuerdan además un detalle importante: el cableado de alta tensión de los híbridos suele estar identificado en color naranja. Esa tonalidad se utiliza internacionalmente para advertir de que se trata de componentes potencialmente peligrosos que no deben manipularse.
Otro aspecto que suele desconcertar a muchos conductores es la ubicación de la batería de 12 voltios. En algunos híbridos se encuentra bajo el capó, como en un coche tradicional, pero en otros puede estar situada en el maletero, bajo el suelo de carga, detrás de paneles laterales o incluso bajo los asientos traseros.
Así, por ejemplo, en el Toyota Camry Hybrid la batería auxiliar está situada en el maletero, aunque el coche incorpora un terminal específico bajo el capó para facilitar el arranque con pinzas. Algo similar sucede en el Lexus UX 250H, donde la batería se oculta bajo un panel trasero.
En el Ford Maverick Hybrid, la batería se encuentra bajo el asiento trasero, mientras que el Ford C-Max Energi la ubica bajo el piso del maletero. Ambos modelos cuentan igualmente con puntos de conexión específicos en el vano motor.
El caso de algunos híbridos de Kia y Hyundai es todavía más peculiar. Estos modelos emplean una batería de polímero de litio integrada en el propio sistema híbrido y disponen de una función denominada “12V Battery Reset”, que utiliza temporalmente energía de la batería principal para reactivar el sistema de 12 voltios sin necesidad de utilizar pinzas.

Así hay que proceder para arrancar un coche híbrido con cables
Aun así, estos vehículos también admiten arranque externo mediante cables o arrancadores portátiles.
El procedimiento para arrancar un híbrido descargado es parecido al de un coche convencional, aunque requiere algunas precauciones adicionales. Primero debe localizarse la batería de 12 voltios o los terminales específicos indicados por el fabricante. Después se conecta el cable rojo al borne positivo y el negro a una superficie metálica sin pintar del chasis o del bloque motor, minimizando así el riesgo de chispas.
Si se utilizan pinzas conectadas a otro vehículo, el motor del coche auxiliar debe permanecer apagado durante la conexión. Posteriormente se arranca el vehículo donante y después el híbrido descargado. Si no arranca de inmediato, conviene esperar unos minutos antes de volver a intentarlo.
Se recomienda retirar anillos, collares o ropa suelta antes de trabajar cerca del motor y utilizar gafas y guantes de protección para evitar contacto con posibles restos corrosivos de la batería.
Una vez arrancado el vehículo, los cables deben retirarse en orden inverso al de conexión. Después, el coche debe permanecer en marcha al menos 30 minutos o circular durante un tiempo para que la batería recupere carga suficiente.
Pero la advertencia más importante aparece al final: muchos fabricantes desaconsejan utilizar un híbrido para arrancar otro coche. El motivo es que estos vehículos no están diseñados para suministrar la elevada demanda eléctrica que necesita un motor de combustión convencional durante el arranque.
En algunos casos, hacerlo podría provocar daños muy costosos en el sistema eléctrico o en el inversor del vehículo híbrido. Por eso, varios especialistas recomiendan recurrir mejor a arrancadores portátiles específicos antes que usar un híbrido como vehículo auxiliar.