El Grupo Volkswagen ha salido al paso de las informaciones que apuntaban a un supuesto interés de BYD por hacerse con la emblemática Gläserne Manufaktur de Dresde.
En un comunicado breve pero contundente, la compañía alemana ha rechazado estas afirmaciones: “Rechazamos firmemente estas especulaciones”, indicó un portavoz de la filial en Sajonia.
Una fábrica icónica sin producción

La Gläserne Manufaktur fue durante años un escaparate tecnológico de Volkswagen. Allí se fabricaron modelos como el Phaeton e incluso unidades de Bentley.
Sin embargo, la planta dejó de producir vehículos en 2024. Desde entonces, parte de sus instalaciones se están transformando en un centro de innovación en colaboración con el estado de Sajonia y la TU Dresden, mientras que las antiguas naves de producción permanecen sin uso.
El origen del rumor: BYD y su expansión en Europa
Las informaciones, procedentes de medios chinos, apuntaban a que BYD estaría negociando para utilizar esas instalaciones con el objetivo de fabricar coches eléctricos en Alemania.
La estrategia tendría sentido dentro del contexto actual: la compañía, líder mundial en vehículos eléctricos, ya está construyendo fábricas en Hungría y Turquía, y estudia nuevas ubicaciones en Europa, incluida España. Producir en Alemania permitiría a BYD beneficiarse del prestigio del sello “Made in Germany”, clave para reforzar su imagen en el mercado europeo.
China mira a Europa pero no a cualquier precio

El interés de fabricantes chinos por producir en Europa es cada vez mayor. Marcas como Xpeng, Dongfeng o MG Motor también han sido vinculadas a posibles acuerdos con grupos europeos para utilizar capacidad industrial existente.
Sin embargo, Alemania presenta costes de producción más elevados que otros países como España o Turquía, lo que complica este tipo de operaciones.
Futuro abierto para la planta de Dresde
Por ahora, Volkswagen mantiene su hoja de ruta: convertir la Gläserne Manufaktur en un centro de innovación y mantener sin actividad las instalaciones industriales restantes.
El desmentido oficial frena las especulaciones de las que nos hicimos eco, pero no elimina una realidad: Europa se ha convertido en el nuevo campo de batalla para los fabricantes de coches eléctricos, y las fábricas disponibles son un activo estratégico.