China ha reforzado su posición como actor clave en la transición hacia el vehículo eléctrico. En 2025, los fabricantes chinos controlaron cerca del 70% del mercado global de baterías, una cifra que supone un salto notable frente a menos del 50% registrado en 2021.
Este dominio se sustenta en gigantes industriales como CATL, líder mundial del sector, que además cerró el año con beneficios récord. Junto a ella, BYD refuerza su posición combinando producción de baterías y fabricación de vehículos eléctricos.
Europa y EEUU, en desventaja

Mientras China avanza, los fabricantes occidentales afrontan más dificultades. Empresas como LG Energy Solution o SK On han sufrido el impacto de la ralentización del mercado en Estados Unidos, con ajustes de plantilla y reestructuraciones.
Además, el menor desarrollo de la cadena de suministro local y la dependencia de materias primas externas complican la competitividad frente a los gigantes asiáticos.
Expansión global: el siguiente paso
Lejos de limitarse a su mercado doméstico, las compañías chinas están acelerando su expansión internacional. Europa se ha convertido en un objetivo prioritario, con inversiones industriales y acuerdos con fabricantes locales.

En este contexto, BYD está ampliando su presencia en países como Hungría o Turquía, mientras aumenta el suministro de baterías a grupos como Stellantis o nuevas marcas tecnológicas.
El riesgo de que China marque los precios
El creciente control del mercado permite a China influir directamente en el precio global de las baterías, uno de los componentes más caros de un coche eléctrico.
Si esta tendencia continúa, los fabricantes occidentales podrían enfrentarse a mayores costes de producción, lo que dificultaría el desarrollo de vehículos eléctricos asequibles. Esto es especialmente relevante en mercados como el estadounidense, donde la oferta de modelos económicos sigue siendo limitada.
Un mercado en transformación
A pesar de su fortaleza, el sector no está exento de incertidumbres. La reducción de subsidios en China ha provocado una caída de ventas de vehículos electrificados a comienzos de 2026, lo que podría desencadenar una consolidación del mercado.
Este escenario favorecería a los actores más grandes y eficientes, reforzando aún más el liderazgo de compañías como CATL y BYD.
Una batalla estratégica global
El control de las baterías se ha convertido en un elemento central de la industria automovilística. Más allá de la tecnología, está en juego la soberanía industrial y la competitividad a largo plazo.
Mientras China amplía su ventaja, Europa y Estados Unidos aceleran sus planes para desarrollar una cadena de suministro propia. El resultado de esta carrera determinará quién lidera la movilidad del futuro.