Prohibidos en 2030: la ciudad europea que solo permitirá taxis y VTC eléctricos

Praga quiere que estos vehículos, que son los que más circulan por la ciudad, estén plenamente libres de emisiones.

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Habrá dos fases, la primera en 2027, que no será tan restrictiva.
18/01/2026 08:15
Actualizado a 18/01/2026 08:15

Europa ha levantado algo la mano en la prohibición total de los coches de combustión para 2035, pero la directriz que lanzó hace años puso a muchos países y ciudades en una dirección que no parece que tengan intención de variar. Las principales ciudades del continente han declarado la guerra a la contaminación, se han establecido zonas de acceso limitado y hay algunas que incluso tienen planes para dejar entrar solo a vehículos eléctricos en el futuro a medio plazo. Praga es una de ellas.

El ayuntamiento acaba de hacer público un plan que afectará tanto a los taxis como a los VTC: en una primera fase, que comenzará en 2027, solo estará permitido que circulen por ella vehículos que cumplan como mínimo con la normativa de emisiones Euro 6d, en la segunda, que dará comienzo en 2030, ya tendrán que ser exclusivamente eléctricos o estar movidos por hidrógeno.

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En Praga hay una cantidad enorme de taxis y VTC.

Atajar la contaminación en la ciudad

El plan todavía no ha sido aprobado, pero el ejecutivo lo describe como un movimiento clave para conseguir que la ciudad sea más limpia.  Además, considera que el plan no es algo radical, si no que su imposición gradual permite a los propietarios de las licencias adaptarse a él de una manera natural.

Jaromír Beránek, teniente de alcalde de Transporte de Praga, explica según recoge Electrive: “Según los datos disponibles, los taxis en Praga recorren entre 250 y 300 kilómetros diarios, mientras que los vehículos de plataformas como Uber, Bolt o Wolt recorren más del doble de esa distancia”.

El uso que tienen estos vehículos es considerable, así que haciendo cálculos creen que anunciar el plan ahora permitirá que, siguiendo el envejecimiento natural que tienen por el uso, los tiempos cuadrarían: “Incluso si un operador adquiriera hoy un vehículo nuevo con motor de combustión interna, recorrería una media de más de 350.000 kilómetros en cuatro años y llegaría al final de su vida útil”.

Además, justifica la medida atendiendo a los datos, ya que la edad media de los taxis de la ciudad ha ido aumentando de manera progresiva en los últimos años, superando ya los 10. El número de vehículos que cumplen solo las normas de emisiones Euro 4 y 5 está aumentando de manera rápida, lo que se agrava porque el número de taxis con licencia y de VTC también se ha incrementado de manera considerable: en 2017 había menos 3.000, mientras que en 2024 ya se superaban los 16.000.

Una infraestructura de carga a la altura

“Los servicios de taxi son ahora un componente clave del transporte urbano, pero durante mucho tiempo no existían normas claras que reflejaran su verdadera importancia. Esto debe cambiar”, expone Beránek. “El transporte es la principal fuente de contaminación atmosférica en Praga. Si queremos cumplir con los límites más estrictos que entrarán en vigor en 2030, debemos centrarnos en los usuarios de la vía pública más activos de la ciudad. El tráfico de taxis es uno de ellos”, sentencia.

Claro está, una cosa es la idea sobre el papel y otra hacerla realidad. Introducir ese número de coches eléctricos en la ciudad solo es posible si la infraestructura de recarga acompaña. Praga tiene planes para ello: para finales de la década calcula que habrá una red de entre 4.000 y 4.500 puntos de carga convencionales, a los que se sumarán en 150 y 200 puntos rápidos y ultrarrápidos.