Promete 2.000.000 de robotaxis en 1 año, pero Elon Musk sabe que es un número imposible para Tesla

El CEO de la compañía eleva sus previsiones sobre el servicio de robotaxi mientras persisten dudas técnicas, legales y productivas sobre su viabilidad real.

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Elon Musk ha vuelta a hacer una promesa que sabe que no puede cumplir.
01/02/2026 10:00
Actualizado a 01/02/2026 10:00

Elon Musk volvió a situar el foco mediático sobre Tesla durante la presentación de resultados del cuarto trimestre y del ejercicio 2025. En una de las afirmaciones más llamativas del encuentro con analistas, el directivo aseguró que la compañía podría llegar a operar hasta dos millones de robotaxis en el plazo de un año, una cifra que supera ampliamente la capacidad actual de producción, despliegue y regulación de la empresa.

La declaración se produce en un contexto complejo para Tesla, con un crecimiento más moderado de las ventas, una demanda débil del Tesla Cybertruck y un sistema de conducción autónoma que todavía no cumple con la definición de autonomía total en la mayoría de mercados.

Un crecimiento exponencial difícil de justificar

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Tesla no tiene capacidad de producción para cumplir con lo que dice Musk.

Según Musk, Tesla ya contaría con más de 500 vehículos realizando trayectos de pago dentro de su programa de robotaxi con el Tesla Cybercab, repartidos entre Austin y el área de la bahía de San Francisco. Además, afirmó que la flota podría duplicarse cada mes, lo que matemáticamente llevaría a superar los dos millones de unidades en doce meses.

Sin embargo, ese escenario choca con los datos industriales de la propia compañía. Tesla fabricó menos de dos millones de vehículos en todo 2025, lo que implicaría destinar prácticamente toda su producción futura al robotaxi, dejando de lado la venta a clientes particulares, algo poco realista desde el punto de vista comercial.

El concepto de “robotaxi”, en entredicho

Otro de los puntos críticos es el uso del término robotaxi. En California, Tesla no tiene autorización para operar servicios de transporte autónomo, por lo que los vehículos circulan con conductores humanos al volante y su acceso está mayoritariamente limitado a empleados. En Austin, aunque se han mostrado vehículos sin conductor visible, análisis independientes apuntan a que estos casos han sido puntuales y no representan un despliegue estable.

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El Tesla Cybercab sigue en fase de pruebas realmente.

A día de hoy, no existen pruebas públicas de una flota autónoma a gran escala funcionando sin supervisión humana continua, lo que pone en duda el alcance real del servicio que Tesla presenta como robotaxi.

Escalar la autonomía, el verdadero desafío

Más allá del número de coches, el principal obstáculo es la escalabilidad del sistema de conducción autónoma. Tesla ha reconocido que cada nueva ciudad requiere un trabajo específico de adaptación a normativas locales, infraestructura y situaciones de tráfico particulares. Esto contradice la narrativa histórica de Musk, que defendía una expansión casi instantánea mediante actualizaciones de software.

El despliegue gradual y altamente localizado limita seriamente la posibilidad de un crecimiento exponencial a corto plazo, especialmente en mercados con marcos regulatorios estrictos.

Los clientes y el Full Self-Driving, aún al margen

Durante años, Musk ha prometido que los propietarios de Tesla podrían incorporar sus vehículos al servicio de robotaxi, generando ingresos pasivos. Sin embargo, el Full Self-Driving todavía no ofrece autonomía total, y Tesla no ha habilitado esa opción para los clientes, pese a que algunos pagaron por el sistema hace casi una década.

Actualmente, la compañía reconoce alrededor de 1,1 millones de suscriptores activos de FSD, pero ni siquiera una participación total de estos vehículos permitiría alcanzar las cifras anunciadas sin resolver antes los problemas técnicos y legales.

Más expectativas que realidades

Las nuevas promesas de Musk refuerzan la percepción de una brecha creciente entre el discurso y la realidad operativa de Tesla. Cinco años después de anunciar que los robotaxis estaban “a la vuelta de la esquina”, la compañía sigue avanzando, pero de forma mucho más lenta y limitada de lo que sugieren sus previsiones públicas.

El mercado, los reguladores y los usuarios observan ahora con mayor cautela unas cifras que, por el momento, parecen más un ejercicio de optimismo que un plan tangible.