Comprar por internet un coche que recuerda a un Range Rover y cuesta apenas 3.500 euros suena a broma. Sin embargo, es real. Dos jóvenes quisieron comprobarlo por sí mismos y se lanzaron a pedir en China un pequeño eléctrico con una silueta muy cercana a la del SUV británico. Cuando por fin lo tuvieron delante, su reacción lo dijo todo. No podían creer lo que estaban viendo.
El pedido lo hicieron en Alibaba y llegó como llega cualquier compra, pero a lo grande. Venía dentro de una enorme caja de madera que parecía salida de un envío industrial. La abrieron, lo sacaron y lo grabaron todo en vídeo. Y lo mejor no es solo el unboxing y sus comentarios, también el contexto de estos coches en China, un fenómeno que da para mucho.

El coche eléctrico chino que imita al Range Rover y cuesta 3.500 euros
Nada más descubrirlo, ambos jóvenes coinciden en su primera impresión. Les resulta extraño y mucho más pequeño de lo esperado, aunque reconocen que los faros y la parrilla recuerdan claramente a los del modelo británico. A lo largo del vídeo comparan ambos coches y ponen frente a frente sus semejanzas y diferencias.
Las terminaciones dejan claro desde el primer momento que se trata de un vehículo muy básico. Abundan los plásticos de aspecto sencillo y los acabados transmiten cierta fragilidad. En varias escenas presionan la carrocería y comprueban cómo el material cede con facilidad, con zonas que se deforman o vibran más de lo deseado. También les sorprende el retrovisor, que parece fijado de forma muy simple y apenas sujeto por un tornillo.
A primera vista, el interior no decepciona. El volante es sencillo, con un acabado que imita el cuero y mandos táctiles, y la pantalla central, también táctil, destaca por su tamaño. En el vídeo, uno de los jóvenes va retirando los plásticos protectores del habitáculo poco a poco, como si estuviera estrenando un dispositivo recién sacado de la caja.
Pero, igual que ocurre por fuera, dentro también aparecen detalles que no terminan de convencerles. La palanca de cambios transmite fragilidad y, con un poco de fuerza, da la sensación de que podría soltarse. En los asientos, los delanteros sí cuentan con reposacabezas, mientras que los traseros no, y el maletero llega sin bandeja. Ellos lo atribuyen a una costumbre frecuente en algunos modelos chinos, donde el riesgo de robo es mucho menor que en otros mercados.
Como detalle curioso, los jóvenes señalan que, pese a lo barato que es, incorpora carga inalámbrica para el móvil. También les sorprende el retrovisor interior, que no va anclado al techo, sino que se puede mover porque está fijado con una ventosa. En la práctica, queda colocado como un accesorio más, no como una pieza integrada en el coche.
La explicación de estos coches en los comentarios del vídeo
El vídeo se hizo viral porque mucha gente no conocía este tipo de vehículos, pero en los comentarios apareció una clave interesante aportada por seguidores chinos. Varios explicaron que estos modelos son bastante comunes en su país y que su función no es competir con un SUV de verdad, sino ofrecer una alternativa muy básica con estética de coche “grande”.
Uno de esos comentarios lo resumía con una etiqueta popular en China. Allí se les conoce como “la alegría del viejo”, una especie de coche de juguete para personas mayores que quieren darse el capricho de conducir algo con apariencia de lujo. Según explicaba, su precio habitual ronda los 2.000 dólares y, además, no se matriculan como un coche convencional. Por eso no se permiten en carreteras urbanas y su uso queda limitado sobre todo a zonas rurales.

El coche en sí es muy básico. Monta un motor eléctrico de alrededor de 3.000 a 3.500 W y los propios jóvenes bromean con que su potencia se parece más a la de un electrodoméstico que a la de un SUV. En una prueba de aceleración frente a un Range Rover original, la comparación deja poco lugar a dudas, apenas llega a 43 km/h. Utiliza baterías pequeñas, normalmente de plomo ácido o de litio, con las que promete entre 80 y 100 kilómetros por carga. Es un vehículo muy compacto y ligero, con un peso que suele moverse entre 400 y 600 kilos y un chasis sencillo. Su gran reclamo, más que sus prestaciones, es la estética, que copia las líneas de un Range Rover.
En la parte final del vídeo se centran en comprobar cómo acelera y cómo se comporta en marcha. Ahí aparecen las limitaciones más evidentes. No tiene dirección asistida y la respuesta del motor es muy justa, hasta el punto de que el coche sale con mucha calma y llega a sufrir para superar un simple listón de madera. Más que un coche para “conducir”, lo que muestra el unboxing es un producto pensado para otra cosa, llamar la atención por su diseño y cumplir con trayectos muy tranquilos.
