El mundo del motor eléctrico está a punto de presenciar un momento importante, o al menos eso parece. Donut Lab, se ha propuesto desentrañar uno de los misterios más grandes de la industria tecnológica actual: ¿están realmente listas las baterías de estado sólido para cambiar nuestras vidas? La innovadora empresa finlandesa ha anunciado que pronto publicará el resultado de las pruebas que un examinador externo va a realizar a sus revolucionarias baterías de estado sólido.
La importancia de este experimento radica en la promesa de una tecnología que podría permitirnos recorrer distancias masivas sin preocuparnos por el cargador. Mientras que las baterías actuales dependen de un electrolito líquido que puede ser inflamable y limita la densidad energética, el estado sólido utiliza materiales sólidos que permiten almacenar mucha más energía en el mismo espacio, reduciendo además el riesgo de incendio de forma drástica.

Un salto tecnológico esperado por toda la industria
La expectación es máxima porque Europa podría no ser tan dependiente de China y de sus avanzadas baterías. Durante años, fabricantes como Toyota, Nissan o la propia QuantumScape han estado trabajando en esta tecnología, pero ha sido China la que ha anunciado los avances más significativos. Este mismo año podríamos ver circular los primeros coches eléctricos con baterías de estado sólido, tal y como han afirmado fabricantes de la talla de Dongfeng y Chery.
Donut Lab ha surgido como una fuerza compensatoria. Los finlandeses creen estar en posesión de tecnología incluso más avanzada, aunque muchos no terminan de creérsela. Durante el pasado CES de Las Vegas, la empresa presentó a todo el mundo sus celdas de electrolito sólido y anunció un rendimiento espectacular, los chinos fueron los primeros. Sin embargo, Donut Lab está totalmente confiado al respecto. Tanto que ha encargado la medición de sus prestaciones a una de las principales organizaciones de investigación de toda Europa; Technology Research Centre VTT.

Las ventajas competitivas del estado sólido
Aunque el coste de producción sigue siendo el principal obstáculo para su llegada al mercado de masas, se estima que la inversión masiva de los últimos años empezará a dar sus frutos pronto. Se habla de densidades energéticas que podrían superar los 500 Wh/kg, lo que traducido a la carretera significa que veríamos coches eléctricos capaces de superar los 1.000 kilómetros de autonomía sin despeinarse.
Entre los beneficios que el equipo de Donut pretende verificar se encuentran:
- Mayor seguridad: Al no tener líquidos inflamables, el riesgo de fuga térmica se minimiza.
- Carga ultrarrápida: Capacidad de recuperar el 80% de la energía en menos de diez minutos.
- Mayor vida útil: Las baterías podrían durar cientos de miles de kilómetros con una degradación mínima.
- Sostenibilidad: El uso de materiales menos críticos y procesos de reciclaje más sencillos.
Resultados inminentes
La prueba que veremos próximamente no solo se centrará en los números de un laboratorio, sino en cómo se comporta la batería bajo el estrés del uso real. Si los resultados son positivos, estaríamos ante la confirmación definitiva de que la transición eléctrica ha encontrado su "santo grial", eliminando de un plumazo las principales barreras de compra que todavía frenan a muchos conductores europeos y por fin, la tan esperada independencia de China. Los resultados pueden consultarse online para todo el mundo a través del portal que la empresa ha creado.