La red de carga europea ha crecido a un ritmo que, en determinadas zonas, empieza a superar a la propia demanda. Después de varios años de inversiones, el problema ya no consiste únicamente en instalar más estaciones, sino en conseguir que aumente el número de vehículos que las utilizan y que esos proyectos puedan sostenerse económicamente.
Esa es una de las conclusiones planteadas por Philipp Senoner, consejero delegado de Alpitronic, en una entrevista con la asociación energética alemana BDEW. El directivo considera que la expansión del coche eléctrico depende de tres elementos que deben avanzar de forma coordinada: vehículos competitivos, una infraestructura bien distribuida y conductores dispuestos a dar el salto.

La red ha avanzado más rápido que la demanda en algunas regiones
Europa mantiene diferencias importantes entre mercados. Noruega y Dinamarca continúan entre los países más adelantados, mientras que Alemania, Francia y Reino Unido se sitúan en una posición intermedia. Italia y otros mercados del continente avanzan con mayor lentitud, pese a que en algunos casos ya cuentan con una red suficientemente desarrollada.
Alemania refleja especialmente este desajuste. El país dispone de una elevada densidad de cargadores rápidos, pero parte de esas instalaciones todavía registra una utilización reducida. Para los operadores, una adopción más rápida del coche eléctrico resulta necesaria para recuperar las inversiones y justificar nuevas aperturas en ciudades, municipios y corredores que aún presentan carencias.
Senoner sitúa la facilidad de uso entre los factores decisivos para mejorar la aceptación. La recarga debe estar disponible, ofrecer precios comprensibles y funcionar con regularidad, sin obligar al conductor a enfrentarse a procesos complejos. También propone ayudas a la compra ajustadas a la renta para cubrir el periodo en el que los modelos asequibles todavía no han alcanzado una presencia suficiente en el mercado.
El responsable de Alpitronic reclama además mayor estabilidad regulatoria. A su juicio, la sucesión de mensajes políticos contradictorios y la revisión constante de los objetivos de emisiones genera incertidumbre entre compradores, fabricantes y empresas energéticas. Su petición pasa por mantener unas reglas previsibles tanto en Alemania como en el conjunto de la Unión Europea.
No todos los vehículos necesitan cargar a un megavatio
La mejora de las baterías y la llegada de arquitecturas de 800 voltios permitirán reducir las paradas, aunque elevar la potencia sin límite no es necesariamente la solución adecuada para todos los segmentos. Senoner sitúa una zona óptima de entre 400 y 500 kW para modelos de altas prestaciones, mientras que en coches más pequeños podrían ser suficientes entre 200 y 250 kW.
La carga de alta potencia convivirá con instalaciones de menor capacidad. Los puntos domésticos seguirán cubriendo buena parte del uso cotidiano, mientras que los cargadores urbanos o situados en comercios atenderán estancias más largas. Las estaciones de 50 kW conservarán utilidad en estos entornos y los sistemas de hasta un megavatio quedarán orientados principalmente a paradas breves y vehículos pesados. Alpitronic ya dispone de una gama que abarca desde cargadores de 50 kW hasta sistemas de 1.000 kW capaces de repartir la potencia entre varios conectores.
El camión eléctrico abre el siguiente frente
Para Senoner, el transporte pesado se encuentra en el comienzo de una nueva etapa. Los camiones eléctricos están reduciendo distancias frente a los modelos diésel en autonomía y capacidad operativa, aunque continúan condicionados por su precio y por una infraestructura mucho más exigente que la destinada a turismos.

Las estaciones para camiones necesitan grandes conexiones a la red, suministro continuo de alta potencia, espacio suficiente para acceder y maniobrar y sistemas que permitan reservar el cargador. El HYC1000 de Alpitronic, por ejemplo, puede alcanzar 1 MW, alimentar hasta ocho puntos simultáneamente y trabajar con conectores MCS destinados al transporte pesado.
La disponibilidad de esos enlaces eléctricos y la falta de continuidad normativa aparecen como los principales obstáculos para acelerar el mercado. Senoner defiende que la electrificación no debe analizarse únicamente desde la reducción de emisiones, sino también como una herramienta para disminuir la dependencia europea del petróleo y reforzar la seguridad energética. Para los próximos tres años espera un aumento claro de las matriculaciones eléctricas y una experiencia de carga más sencilla y homogénea.