Stella Li, vicepresidenta de BYD: "En los próximos años ya no se importarán coches chinos para compartirlos con Europa"

La compañía china empieza una nueva fase en su estrategia: coches diseñados en el continente europeo para los mercados europeos.

Stella Li
Stella Li, Vicepresidenta de BYD.
14/05/2026 15:00
Actualizado a 14/05/2026 15:46

Del creciente número de marcas de coches chinas que están disponibles en Europa, BYD es una de las que mejor trayectoria está registrando. Como reflejo de su trayectoria a nivel global, las ventas del fabricante especializado en coches eléctricos e híbridos enchufables no dejan de crecer, y eso que por ahora lo único que ha hecho ha sido traer vehículos que ya ofrecía en su país natal. Ahora, va a dar un paso nuevo: desarrollar coches específicamente para el mercado europeo.

Stella Li, Vicepresidenta de la compañía, ya ha dicho en más de una ocasión que “nuestro objetivo es que los clientes perciban a BYD como una marca europea”, pero va a ser a partir de ahora cuando esa filosofía empiece a fructificar, cuando se presente el BYD Dolphin G, que será su primer vehículo concebido para Europa, además del híbrido enchufable más pequeño del mercado.

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El Dolphin G será le primer BYD diseñado para Europa.

Coches pensados y fabricados para Europa

Recientemente habló con la prensa anglosajona y dejó claro su objetivo: “[El Dolphin G] es el primer producto que hemos diseñado para Europa, ya que no existe interés en China [por este tipo de coche], y en el futuro habrá cada vez más productos diseñados para satisfacer los gustos y necesidades de los consumidores europeos, y diseñados aquí”.

El movimiento tiene lógica, ya que, aunque hay modelos globales que pueden cubrir las necesidades de clientes muy diversos, cada región tiene unos gustos y necesidades específicas que, de no atenderse, supone perder potencial de ventas.

“Ahora vemos una brecha mayor. En China, la competencia fabrica coches cada vez más grandes y chasis cada vez más anchos; se ha vuelto una locura. Esto lo hace imposible en Europa: no se puede tener un coche grande circulando por París, Milán, Roma o Londres. La gente [allí] sigue prefiriendo los coches más pequeños”, explica.

Adaptarse a los gustos europeos

“Así que entonces vi una hoja de ruta muy clara. Ahora, en ciertos segmentos, como el C o el B, vamos a crear una división, por lo que tendremos un estándar europeo para ambos”, comenta a Autocar, ya que en los países europeos los utilitarios y los compactos siguen teniendo un peso importante, incluso a pesar del auge de los SUV. La cuota de mercado es suficientemente grande como que desatenderlos sea, a todas luces, un mal movimiento comercial.

Eso implica hacer las cosas diferentes a como las hacen en China y crear un producto específico. “A veces tengo que decirle al ingeniero: 'No hagas este coche más grande, no para Europa. Tiene que medir menos de 4,3 m de largo, no más'. Veo una clara división ahora [entre China y Europa]”, señala Li.

Eso supone un cambio de paradigma para la compañía: “En los próximos tres años, el diseño de estos modelos estará mucho más orientado a Europa. Ya no se importarán coches chinos para compartirlos con Europa”. Si, además, la marca establece dentro de las fronteras europeas sus propias plantas de producción, eso servirá para dos cosas: que sea percibida más como un fabricante europeo y, sobre todo, para librarse de los aranceles que hay para los coches eléctricos importados de China.