La electrificación ya no se limita al automóvil. Ford Motor Company ha anunciado la creación de Ford Energy, una nueva filial centrada en el desarrollo y fabricación de sistemas de almacenamiento energético con baterías. La compañía estadounidense aprovechará parte de la infraestructura inicialmente destinada a baterías para coches eléctricos para entrar en uno de los mercados con mayor crecimiento del sector energético.
La nueva división producirá hasta 20 GWh anuales de capacidad de almacenamiento en su planta de Kentucky, Estados Unidos, con el objetivo de suministrar baterías a compañías eléctricas, centros de datos e industrias de gran consumo energético. El movimiento supone un cambio estratégico para Ford, que adapta parte de sus inversiones en movilidad eléctrica a un negocio que actualmente crece más rápido que el propio mercado de coches eléctricos.
Ford reutiliza sus fábricas de baterías para entrar en un negocio en auge

La decisión llega después de que Ford frenara parte de sus planes iniciales de expansión de producción de baterías para vehículos eléctricos junto a SK On, en el marco de la alianza BlueOval SK. La demanda de baterías para coches no ha crecido al ritmo previsto y la marca ha optado por redirigir esa capacidad industrial hacia el almacenamiento energético.
La nueva filial estará liderada por Lisa Drake y operará desde la planta de Glendale, en Kentucky. Allí se fabricarán sistemas modulares basados en baterías LFP (litio-ferrofosfato), una química cada vez más utilizada por su menor coste y mayor durabilidad frente a otras alternativas como las NMC.
El objetivo: competir con el dominio de Tesla Megapack

El producto estrella de Ford Energy será un contenedor energético de 6 metros de alto denominado DC Block, diseñado para almacenamiento a gran escala. Cada unidad podrá almacenar hasta 5,45 MWh y estará disponible en versiones de dos y cuatro horas de descarga.
El movimiento sitúa a Ford frente a gigantes como Tesla, Inc., cuyo negocio de almacenamiento energético se ha convertido en uno de los más rentables de la compañía gracias a productos como Megapack. Tesla desplegó cerca de 47 GWh de almacenamiento en 2025 y prevé seguir ampliando capacidad con su nueva generación Megapack 3.
Ford, sin embargo, confía en que existe espacio suficiente para nuevos actores. El crecimiento de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial y el aumento de la generación renovable están disparando la necesidad de almacenamiento energético estable y de gran capacidad.
Una oportunidad ligada a la transición energética y la IA
El mercado estadounidense de almacenamiento energético vive una expansión acelerada. Las previsiones apuntan a que el país añadirá decenas de gigavatios de nuevas instalaciones durante los próximos años para estabilizar la red eléctrica y cubrir los picos de demanda.
Ford también quiere aprovechar el actual contexto industrial en Estados Unidos, donde las ayudas federales favorecen los productos fabricados localmente. La compañía destaca que sus sistemas estarán ensamblados en territorio estadounidense, algo clave para acceder a incentivos fiscales y contratos públicos.
Las primeras entregas comerciales de Ford Energy están previstas para finales de 2027. Aunque llega más tarde que algunos competidores, la firma considera que su experiencia industrial y su infraestructura ya construida le permitirán entrar rápidamente en un mercado estratégico para la próxima década.