La evolución tecnológica del automóvil ya no solo afecta a las pantallas, la conectividad o los asistentes de conducción. También está transformando uno de los elementos más importantes para la seguridad: el sistema de frenos.
En esa carrera por electrificar y digitalizar cada componente del vehículo, OMODA & JAECOO ha dado un nuevo paso con la incorporación de la tecnología de frenado “by wire” en modelos como el OMODA 7 SHS, un sistema que sustituye las conexiones mecánicas tradicionales por una arquitectura electrónica capaz de ofrecer respuestas más rápidas, precisas y configurables.

¿Qué es el frenado ‘by wire’?
La principal diferencia respecto a un sistema convencional está en la forma en la que se transmite la orden de frenado. Hasta ahora, el funcionamiento habitual consistía en que el conductor pisara el pedal y, mediante la presión hidráulica generada por el servofreno, el líquido de frenos actuara sobre las pinzas para ejercer fuerza sobre los discos y detener el vehículo.
Con la tecnología ‘by wire’, ese proceso cambia por completo. El pedal deja de actuar físicamente sobre el circuito hidráulico y pasa a convertirse en un emisor de señales electrónicas. Un sensor interpreta la intensidad de la presión ejercida por el conductor y envía esa información mediante líneas eléctricas al sistema encargado de generar la fuerza de frenado.
En la práctica, el pie del conductor ya no mueve directamente el líquido de frenos. Lo que hace es transmitir datos. Y esa transición de un sistema puramente mecánico a uno controlado electrónicamente abre nuevas posibilidades tanto en diseño como en seguridad y gestión del vehículo mediante software.
Uno de los aspectos más destacados de este sistema es su rapidez de actuación. Según los datos facilitados por la marca, el sistema es capaz de detectar la presión sobre el pedal, procesar electrónicamente la orden, generar presión sobre los discos e iniciar la frenada en apenas 150 milisegundos, es decir, 0,15 segundos.
La cifra adquiere mayor dimensión si se compara con un gesto cotidiano. Un parpadeo humano dura aproximadamente 0,3 segundos, por lo que el sistema del OMODA 7 SHS actúa en la mitad de tiempo. Esa reducción en el tiempo de respuesta permite mejorar la precisión y la eficacia de la frenada, especialmente en situaciones de emergencia o maniobras inesperadas.
La rapidez no es la única ventaja. El sistema también destaca por la elevada presión hidráulica que puede generar. En concreto, alcanza hasta 180 MPa. Para contextualizar ese dato, la marca explica que equivale aproximadamente a una presión 660 veces superior a la de un neumático inflado a 2,7 bares, una cifra que corresponde a unos 0,27 MPa.
Esa capacidad de presión permite obtener una respuesta contundente e inmediata, al tiempo que el sistema mantiene un elevado nivel de control sobre la frenada. Además, la asistencia eléctrica posibilita adaptar el tacto y la sensibilidad del pedal según las preferencias del conductor, introduciendo un nivel de personalización difícil de conseguir con sistemas tradicionales.
Otra de las claves de esta tecnología aparece en los vehículos electrificados. En modelos híbridos enchufables como el OMODA 7 SHS, el sistema “by wire” facilita integrar la frenada regenerativa sin alterar la sensación que recibe el conductor al pisar el pedal.

En muchos vehículos electrificados, la transición entre frenada regenerativa y frenada convencional puede provocar cambios en el tacto del pedal o pequeñas irregularidades en la deceleración. Con esta tecnología, el sistema es capaz de gestionar ambos procesos de forma coordinada para mantener una respuesta uniforme y sin tirones.
La frenada regenerativa, además de reducir el desgaste de los frenos convencionales, permite recuperar energía durante las deceleraciones para recargar la batería del vehículo. La integración electrónica del sistema ayuda a que ese proceso se produzca de forma prácticamente imperceptible para el conductor.
La incorporación de sistemas “by wire” refleja también la tendencia general de la industria hacia vehículos cada vez más definidos por software. Igual que sucede con la dirección, la suspensión o los asistentes de conducción, el frenado empieza a depender menos de componentes mecánicos y más de sensores, procesadores y algoritmos capaces de interpretar y ejecutar órdenes en tiempo real.