La red de tren de alta velocidad más grande del mundo, con 50.000 km de vía, redujo la velocidad a 50 km/h tras el grave accidente de Wenzhou

Un choque de dos trenes de alta velocidad en Wenzhou (China) en 2011 dejó 40 muertos y casi 200 heridos y provocó una profunda revisión de la seguridad ferroviaria.

accidente tren alta velocidad china 1
40 muertos y al menos 192 heridos fue el resultado del trágico accidente del tres de alta velocidad chino.
23/01/2026 08:00
Actualizado a 23/01/2026 08:00

El 23 de julio de 2011, en el distrito de Lucheng, cerca de Wenzhou (provincia de Zhejiang, este de China), se produjo uno de los accidentes más graves en la historia de los trenes de alta velocidad del país cuando un convoy chocó por detrás con otro detenido en plena vía.

A pesar de que China promovía su red de alta velocidad como uno de los símbolos de su avance tecnológico y de infraestructura, el siniestro expuso fallos críticos en los sistemas de señalización ferroviaria, gestión técnica y protocolos de seguridad que forzaron cambios profundos en el sector.

accidente tren alta velocidad china 2
El Gobierno de China abrió una investigación que llevó a modificar tecnologías y protocolos.

El accidente: una cadena de fallos técnicos y humanos

La colisión se produjo sobre la línea Ningbo–Taizhou–Wenzhou (parte del corredor Hangzhou–Fuzhou–Shenzhen), una infraestructura diseñada para velocidades comerciales de hasta 250 km/h.

Según los datos oficiales, el tren D3115 (tipo CRH1), con unos 1.630 pasajeros a bordo, se detuvo en el viaducto tras sufrir un fallo provocado por una descarga eléctrica (rayo) que afectó al suministro y sistemas de control. Poco después, el tren D301 (tipo CRH2) colisionó con el primero a una velocidad moderada, provocando que varios coches descarrilaran y que cuatro vagones se precipitaran al vacío desde más de 20 metros de altura.

El balance final fue de 40 muertos y al menos 192 heridos, de los cuales cerca de una decena estaban en estado grave.

La investigación oficial, publicada a finales de 2011, determinó que la causa principal del accidente fue una falla en el sistema de señalización ferroviaria, que no pasó al rojo después de que el tramo de vía donde se encontraba el primer tren quedara ocupado. El equipo de control (modelo LKD2-T1) presentaba defectos de diseño y pruebas insuficientes por parte del fabricante e irregularidades en los procedimientos de supervisión.

Además del fallo en la señalización, las autoridades también señalaron mala gestión y coordinación, falta de respuesta inmediata y deficiencias en los protocolos de emergencia.

Este combo de causas técnicas y humanas fue suficiente para que el gobierno chino sancionara a 54 funcionarios de alto rango vinculados al desarrollo y explotación del sistema ferroviario.

El impacto sobre la confianza pública

El accidente sacudió la percepción ciudadana sobre un sistema que hasta entonces había sido símbolo del ascenso tecnológico de China. Desde su inauguración a principios de la década de 2000, la red de trenes de alta velocidad se había expandido con rapidez, con inversiones masivas y objetivos de liderazgo global.

Sin embargo, después del choque de Wenzhou, la confianza del público se desplomó: encuestas de la época mostraron que más de la mitad de los viajeros dudaban de la seguridad de este medio de transporte tras el accidente.

La presión mediática y social fue tal que las autoridades se vieron obligadas a revisar abiertamente las causas y realizar una campaña de inspecciones de seguridad ferroviaria en todo el país, algo poco habitual en un contexto de información controlada por el Estado.

Consecuencias inmediatas: frenado de proyectos y reducción de velocidades

Como respuesta inmediata, el Gobierno chino ordenó la suspensión temporal de la aprobación de nuevas líneas de alta velocidad. También puso en marcha una revisión exhaustiva de todos los sistemas de señalización. Por último, tomó la decisión de reducir las velocidades comerciales en varias rutas de alta velocidad (por ejemplo, de 350 km/h a 300 km/h y de 250 km/h a 200 km/h) para mejorar los márgenes de seguridad.

Estas medidas buscaban recuperar la confianza pública, garantizar la fiabilidad del sistema y demostrar que la seguridad se anteponía a la velocidad o a la expansión acelerada.

accidente tren alta velocidad china 3
Desde 2011, la alta velocidad China no ha vuelto a sufrir ningún accidente.

¿Cómo funcionan los trenes de alta velocidad?

Los trenes de alta velocidad (HSR) combinan varias tecnologías clave:

  • Sistemas avanzados de señalización y control automático (ETCS/CTC/LKD) que regulan la separación entre trenes y la velocidad en tiempo real.
  • Material rodante especializado con diseño aerodinámico, sistemas de frenado de emergencia y redundancias múltiples.
  • Infraestructura de vía y electrificación, con tolerancias muy altas y mantenimiento permanente obligatorio.

En redes maduras, estos sistemas combinados minimizan el riesgo de colisiones y maximizan la eficiencia del tráfico ferroviario. No obstante, como mostró Wenzhou, cualquier fallo en uno de estos subsistemas, especialmente en el sistema de señalización o en su integración con el control central, puede tener consecuencias catastróficas.

Desde 2011, la red china de alta velocidad ha continuado su expansión global hasta convertirse en la más extensa del mundo, con decenas de miles de kilómetros de vías y flotas modernizadas.

Además, se introdujeron mejoras en la normativa de seguridad técnica, con estándares más estrictos para sistemas de señalización y control. El mantenimiento preventivo, mediante inspecciones automatizadas y equipos más sofisticados y ha aumentado la formación del personal, con mayor especialización en operación y emergencias.

Estas reformas han contribuido a que no se hayan registrado accidentes comparables en magnitud desde 2011, consolidando la idea de que la red china es hoy una de las más seguras del mundo en términos estadísticos, aunque la vigilancia continua sigue siendo esencial para prevenir fallos sistémicos.

El accidente de tren de Wenzhou en 2011 fue un punto de inflexión para la alta velocidad en China. Más allá de su trágico saldo humano, evidenció que incluso las redes tecnológicamente avanzadas pueden fallar si no se combinan diseño, gestión y cultura de seguridad robusta.

La respuesta estatal con inspecciones masivas, reducción de velocidades y reformas técnicas marcó una nueva era donde la alta velocidad ferroviaria se desarrolló con un enfoque más equilibrado entre velocidad, eficiencia y seguridad.