Mientras Europa está construyendo miles de cargadores para que los vehículos eléctricos recuperen energía cada vez más rápido, Kenia está probando una solución diferente: no esperar a que la batería cargue, sino quitarla y poner otra llena en menos de dos minutos. SUN Mobility acaba de lanzar junto a Vivo Energy su red abierta de intercambio de baterías en el país, que servirá además como punto de partida para su expansión por África.
La infraestructura comienza con 35 estaciones operativas entre Nairobi y Mombasa y está pensada principalmente para motos, scooters, tuk-tuks de pasajeros y triciclos eléctricos de carga. La particularidad es que no está vinculada a un único fabricante: diferentes vehículos pueden integrarse en la arquitectura abierta desarrollada por SUN Mobility.

En una moto, cambiar la batería puede tener más sentido que cargarla
El intercambio de batería resulta especialmente interesante en vehículos pequeños porque sus baterías son suficientemente compactas como para poder retirarse y sustituirse rápidamente.
El conductor llega a una estación, entrega el paquete con poca carga y recibe otro cargado. SUN Mobility asegura que sus estaciones pueden completar el proceso en menos de dos minutos y realizar más de 200 intercambios diarios.
Para un usuario particular, ahorrar media hora puede resultar cómodo. Para un repartidor, motorista profesional o conductor de un tuk-tuk que trabaja durante muchas horas al día, puede significar algo más importante: reducir prácticamente a cero el tiempo durante el que el vehículo deja de generar ingresos.
Kenia ya estaba experimentando con esta fórmula. Un triciclo eléctrico lanzado en Nairobi durante febrero utilizaba la tecnología de SUN Mobility y permitía precisamente sustituir sus baterías en minutos para regresar rápidamente a la carretera.

La batería tampoco tiene necesariamente que comprarse con el vehículo
El intercambio introduce además otra diferencia respecto al modelo habitual europeo. SUN Mobility separa el vehículo de su batería mediante un esquema Battery-as-a-Service (BaaS). En lugar de asumir todo el coste del acumulador al comprar la moto o el triciclo, el usuario puede pagar únicamente por la energía utilizada.
La compañía sostiene que separar ambos elementos permite reducir uno de los principales obstáculos de entrada al vehículo eléctrico: el precio inicial de la batería. También traslada al operador de la red cuestiones como su mantenimiento, estado de salud y sustitución.
Este modelo puede resultar especialmente atractivo para vehículos comerciales ligeros, donde el coste de adquisición y el tiempo de inmovilización pesan mucho en las cuentas.

África puede seguir un camino diferente al europeo
El proyecto keniano demuestra que la transición eléctrica no tiene por qué desarrollarse de igual manera en todos los mercados.
Para un turismo con una gran batería fija resulta más lógico instalar cargadores rápidos y domésticos. Pero en motos, scooters y triciclos, retirar un paquete relativamente pequeño puede resultar mucho más sencillo que construir una infraestructura capaz de cargarlo a gran potencia en pocos minutos.
Además, una red compatible con diferentes fabricantes evita que cada marca tenga que instalar sus propias estaciones, uno de los problemas que podría limitar el intercambio de baterías si proliferasen sistemas incompatibles.
SUN Mobility quiere utilizar ahora Kenia como plataforma para extender este ecosistema por otros mercados africanos junto a Vivo Energy.
La carrera por reducir los tiempos de recarga puede tener así dos respuestas muy distintas. Una consiste en construir cargadores cada vez más potentes. La otra, mucho más sencilla conceptualmente, es conseguir que el conductor ni siquiera tenga que esperar: sacar una batería vacía, colocar una llena y continuar el viaje.