El Plan Auto+ quiere impulsar la compra de vehículos eléctricos en España, pero el sector de las dos ruedas ve una contradicción difícil de ignorar: el programa ayuda a motos, triciclos y microcoches eléctricos, pero deja fuera a los ciclomotores, una de las fórmulas más asequibles para sustituir desplazamientos urbanos en coche.
Ayudas sí, pero con límites
Anesdor, la patronal del sector de las dos ruedas, ha valorado positivamente la aprobación de las bases reguladoras del Plan Auto+, el programa dotado con 400 millones de euros que sustituye al Moves III.

El plan contempla ayudas de hasta 1.100 euros para motos y triciclos eléctricos, y de hasta 1.500 euros para microcoches eléctricos. Además, las subvenciones tendrán carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026, aunque todavía será necesaria la publicación de la convocatoria en el BOE para que los compradores puedan solicitarlas.
También podrán acogerse operaciones de leasing y, en el caso de autónomos y empresas, renting. Los particulares estarán limitados a un vehículo, mientras que las empresas podrán recibir ayudas para hasta diez unidades.
El ciclomotor eléctrico se queda fuera

La principal crítica de Anesdor está en la exclusión de los ciclomotores eléctricos. El Plan Auto+ exige que las motocicletas subvencionables tengan una velocidad de diseño superior a 45 km/h, potencia mínima de 3 kW y al menos 70 km de autonomía, lo que deja fuera a los ciclomotores eléctricos.
Para el sector, esa decisión no encaja con la realidad de la movilidad urbana. Muchos desplazamientos diarios son cortos, se realizan dentro de ciudad y no requieren una moto de mayores prestaciones. En ese contexto, el ciclomotor eléctrico puede ser una alternativa barata, ligera y eficiente al coche.
La paradoja es evidente: un plan que busca acelerar la electrificación no incluye uno de los vehículos eléctricos más accesibles para el usuario medio.
El problema del tope de 10.000 euros

La segunda reclamación afecta al límite de precio. El programa fija un máximo de 10.000 euros, antes de impuestos y después de descuentos, para que motocicletas y triciclos eléctricos puedan recibir ayudas. Los microcoches, en cambio, no tienen un límite específico.
Anesdor considera que ese techo penaliza a las motos de mayores prestaciones, precisamente aquellas que pueden ofrecer más seguridad, mejor autonomía y un uso más versátil fuera del centro urbano.
Su secretario general, José María Riaño, defiende que el programa debe revisar las cuantías destinadas a motocicletas y eliminar el tope máximo de precio, porque el diseño actual no se adapta bien al mercado real de la categoría.
Un mercado que crece, pero menos que el resto
La reclamación llega en un momento de recuperación moderada. Las motos, triciclos y cuadriciclos eléctricos matricularon 5.807 unidades en el primer semestre de 2026, un 7,5% más que en el mismo periodo del año anterior.
El dato es positivo, pero queda muy por debajo del crecimiento del conjunto del mercado de vehículos electrificados, que avanzó un 24,3%. Para Anesdor, eso demuestra que el sector necesita un impulso más ajustado a sus particularidades.
El debate de fondo
El Plan Auto+ introduce criterios eléctricos, económicos y europeos para orientar mejor las ayudas públicas. Pero el caso de las dos ruedas abre una pregunta importante: si el objetivo es reducir emisiones y tráfico urbano, ¿tiene sentido dejar fuera al vehículo eléctrico más sencillo y barato?
España quiere acelerar la electrificación, pero no todos los desplazamientos necesitan un coche eléctrico, que también tienen ayudas de hasta 4.500 euros. A veces, la solución más eficiente puede tener dos ruedas y costar mucho menos.