Híbridos y Eléctricos

PARA LOS QUE NO TIENEN GARAJE

Estas son algunas alternativas para tener un coche eléctrico y no cargarlo en casa

Hoy en día es casi indispensable disponer de un punto de recarga vinculado en casa para poder tener un coche eléctrico. Pero para quienes no pueden disfrutar de esta posibilidad hay alternativas más o menos viables.

Recargar Coche electrico sin garaje-portada
Recargar Coche electrico sin garaje-portada

Para la mayoría de los propietarios de un coche eléctrico, recargar su vehículo es tan simple como enchufarlo durante la noche en su propio garaje. Esta es una parte del atractivo de disponer de uno de ellos en comparación con un coche de gasolina o diésel, puesto que no es necesario estar pendiente de pasar por la gasolinera cada cierto tiempo. Sin embargo, esa posibilidad excluye a toda la población que no dispone de un garaje o una plaza de aparcamiento en la que instalar un punto de recarga vinculada. Actualmente hay algunas alternativas que podrían adoptarse y que en el futuro debería extenderse más. Veamos cuales son.

Aquellos que viven en las grandes ciudades donde el espacio es escaso, en pisos o apartamentos antiguos en los centros de las ciudades, no suelen disponer de una plaza de garaje para su uso exclusivo. Lo mismo ocurre con aquellos que no son propietarios y viven de alquiler. Aunque dispongan de plaza de garaje es el casero el que tiene que decidir si quiere instalar o no el punto, lo que complica el pago de la operación.

El escaso acceso a la carga doméstica en las ciudades también contribuye a agrandar las disparidades en la adopción de vehículos eléctricos en función de la renta económica de las familias. La brecha económica y social en el mercado de los vehículos eléctricos urbanos es real. Entonces, ¿cómo puede evitarse?

La carga rápida

Una de las soluciones más lógicas es repostar electricidad de la misma manera que hasta ahora se ha repostado gasolina o diésel. Con una batería de gran capacidad, capaz de ofrecer alrededor de 400 kilómetros con cada carga, es posible acudir a una estación de carga rápida y recargar la batería cada cierto tiempo, de la misma forma que se rellena el depósito de combustible. En unos minutos, en general, menos de media hora, se dispondrá de nuevo de la autonomía casi completa. La recarga promedio entre el 20 % y el 80 % suele tardar alrededor de 20 minutos, siempre y cuando todo funcione correctamente.

Sin embargo esta solución tiene algunos inconvenientes. La primera es que la carga rápida suele tener un precio muy superior a la carga vinculada del hogar a baja potencia. La diferencia de precio entre ambas puede eliminar gran parte de la ventaja que supone disponer de un coche eléctrico respecto a uno de combustión. La buena noticia puede ser que muchos fabricantes, con la compra del coche, regalan la recarga gratuita durante un cierto tiempo o una serie de kilómetros. También disponen de ofertas especiales en aquellas redes de recarga con la que firman convenios de colaboración.

El otro problema es que el abuso de la carga rápida puede acelerar la degradación de la batería, por el calentamiento a la que esta se somete cuando se somete a altas intensidades eléctricas. Además, los fabricantes de automóviles también advierten que podría reducir gradualmente la capacidad de la batería si realiza una carga rápida más allá del 80 %, puesto que las recargas completas no favorecen su bien funcionamiento.

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La recarga rápida urbana es todavía escasa y cara, lo que limita su competitividad con un vehículo de combustión. 

En cualquier caso, para no tener que visitar el cargador más de una vez por semana cuando se va a depender del uso de la recarga rápida como la más habitual, la autonomía del automóvil y la velocidad de carga promedio pueden ser críticas.

Otro aspecto importante es la fiabilidad de la red de recarga. Así, por ejemplo, la de Tesla está entre las que da mayor confianza a sus usuarios, pero de momento, salvo en algunos países, todavía es exclusiva para sus propietarios.

La carga de oportunidad

Otras formas potencialmente económicas de cargar sin disponer de un garaje es la carga de oportunidad. Estas estaciones incluyen el uso de cargadores públicos situados en la calle o en destinos como hoteles o centros de ocio o incluso la recarga durante el día en los centros de trabajo. En este momento, la disponibilidad de estas opciones es todavía más irregular que el acceso a la carga rápida.

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La recarga de oportunidad en lugares de destino es escasa y poco fiable.

La carga pública fiable, con opciones de competir con las tarifas eléctricas residenciales está todavía lejos de convertirse en una realidad. Sin embargo es una posibilidad que, de implementarse, cambiaría las reglas del juego para la adopción de vehículos eléctricos urbanos.

Conclusiones

El panorama de la carga ha mejorado mucho desde principios de la década de 2010, cuando cargar en casa era la única forma realista de tener un coche eléctrico. Actualmente, gracias a las ofertas gratuitas de carga rápida y los nuevos modelos con baterías de alta capacidad y velocidad de recarga y gran autonomía, al menos es posible tener un vehículo eléctrico en la ciudad sin un garaje. Sin embargo no es ni fácil, ni equitativo. La falta de puntos de recarga pública rápida y fiable es una de las principales razones que muestran las encuestas por los que en muchas ocasiones un comprador no considera la posibilidad de adquirir un vehículo eléctrico.

Tendrán que suceder muchas cosas para que los vehículos eléctricos superen a los de gasolina, pero un obstáculo clave es hacer que sean accesibles para personas de todas las condiciones económicas y con la misma disponibilidad de medios a su alcance, ofreciendo así una experiencia integral de uso mejor que las opciones tradicionales. Esos objetivos están al alcance de aquellos que disponen de un garaje. Sin embargo, hacer que los vehículos eléctricos sean la mejor opción también para aquello que no dispongan de él es todavía un objetivo en el que deben invertirse grandes cantidades de dinero.

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