Híbridos y Eléctricos

CON 4 MOTORES ELÉCTRICOS

Wright Spirit: un nuevo avión eléctrico con 4 motores y capacidad para 100 pasajeros

Wright Electric ha anunciado oficialmente el inicio del desarrollo de un nuevo avión eléctrico con capacidad para 100 ocupantes, que se llamará Spirit. Se espera que llegue al mercado antes del año 2030 y montará cuatro motores eléctricos con una potencia de 2 MW cada uno.

Wright Electric anuncia el desarrollo de un nuevo avión eléctrico con capacidad para 100 pasajeros
Wright Electric anuncia el desarrollo de un nuevo avión eléctrico con capacidad para 100 pasajeros

Wright Electric es una firma de la que ya nos hemos hecho eco en más de una ocasión gracias a sus proyectos sobre aviones de pasajeros enteramente eléctricos. Una vez más, ha saltado a la palestra después de que se publicase oficialmente el comienzo del desarrollo de un nuevo modelo llamado Wright Spirit, un avión eléctrico con una capacidad para hasta 100 pasajeros

Esta empresa fue fundada en el año 2016 y desde entonces sus proyectos y ambiciones se han hecho oír alrededor de todo el globo, principalmente por el desarrollo de su primer avión eléctrico, el Wright 1, que será la joya de la corona de su gama con capacidad para 186 asientos. El Wright Spirit que han anunciado ahora es un nuevo modelo situado un escalón por debajo en cuanto a capacidad de transporte pero con el mismo propósito inicial, el de lanzar toda una oferta de aviones eléctricos comerciales en los próximos años. 

El Wright Spirit basará su diseño en la plataforma BAe 146, una aeronave de cuatro motores y tamaño medio especialmente desarrollada por su operación en aeropuertos sensibles al ruido. En el caso que hoy nos ocupa, estos cuatro motores serán de “clase megavatio”, lo que quiere decir que superarán el megavatio de potencia, y estarán compartidos con el Wright 1 del que ya pudimos hablar hace unos meses

Los pasos a seguir en el desarrollo del Spirit ya han sido detallados y comenzarán con unas primeras pruebas de vuelo en el año 2023 con un único motor eléctrico junto a tres motores convencionales. Un año más tarde hará lo propio con dos propulsores eléctricos y otro dos de combustión, mientras que para el año 2026 esperan poder realizar las pruebas pertinentes sobre un modelo con cuatro motores enteramente eléctricos. En el desarrollo del sistema de propulsión se encuentra trabajando un equipo de empresas con experiencia en la generación, el almacenamiento energético y en el propio diseño de sus motores. 

Antes de sus primeros vuelos de prueba, el año próximo deberá cumplir con unas primeras pruebas en tierra donde se pulirán los diferentes elementos y se seleccionarán los propulsores idóneos que se pondrán a prueba en vuelo real un año más tarde. El mayor problema en el desarrollo de estos aviones eléctricos viene respaldado por la gran potencia necesaria a la hora de mover cada uno de estos aparatos, pues modelos de pequeño tamaño como un ATR-42 con capacidad para 50 pasajeros, requeriría de al menos dos motores eléctricos de 2 MW cada uno. El Wright 1, modelo situado por encima del Spirit, precisará de un total de 10 motores eléctricos de 2 MW cada uno para hacer un total de 20 MW de potencia, cifras muy por encima de lo que estamos acostumbrados a ver en otro tipo de vehículos eléctricos. 

A día de hoy, desde Wright aseguran que se encuentran en proceso de desarrollo de motores eléctricos con potencias escalables con inversores de una alta eficiencia y una importante densidad de potencia. Estos podrán ser regulados entre los 500 kW hasta los 4 MW, según convenga para el avión de turno. La firma anunció a principios del pasado año 2020 el comienzo en el desarrollo de sus motores de 1,5 MW de potencia, y desde entonces, en estos últimos casi dos años han estado probando componentes clave para el sistema, logrando una potencia final de más de 2 MW.

Algo de lo que no habla la firma, al menos por el momento, es de la fuente energética que moverá los diferentes propulsores, pues en caso de ser a batería, constaría de un enorme peso final que podría lastrar las prestaciones, así como el espacio interior del propio aparato, ya que la capacidad eléctrica que deberán tener estas deberá ser enorme para alimentar el gran potencial que aportarán sus propulsores. 

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