Mercedes tiene claro cuál es su camino respecto a los coches eléctricos: se acabaron los modelos independientes, desde ya, los nuevos lanzamientos reunirán en un mismo modelo las opciones de combustión y las de baterías. Es algo que ocurrirá también en la próxima generación del Merceces Clase S, que será evolución del actual, pero también reemplazo del EQS. El nombre oficial de la versión eléctrica será Mercedes Clase S con tecnología EQ.
Ola Källenius, CEO de Mercedes anticipaba a AutoExpress: “Hemos invertido mucho más en la actualización del modelo del nuevo Clase S con motor de combustión de lo que normalmente gastamos en un lavado de cara”. De esta manera, aunque sea de forma velada, dejaba claro que no se trata de una renovación al uso, si no que, siguiendo lo visto con sus hermanos como el Mercedes GLC y, próximamente, el Clase C, el fabricante continuará con la tendencia de aunar en un único modelo las mecánicas de combustión y 100 % eléctricas.

Dar la posibilidad de elegir
El punto de vista actual de Mercedes no es algo nuevo, es consecuencia de lo que la marca aprendió con su primera generación de modelos eléctricos. La familia EQ vio la luz cuando el optimismo sobre el impacto que iban a tener los coches de baterías en el mercado era altísimo, pero la realidad ha acabado mostrando no ser así.
Es algo que el propio Källenius admitió al medio hace algo más de un año, explicando que había que cambiar la aproximación que tenían: “Si no creen que, cuando llegue el próximo Clase S, el mercado será 100 % eléctrico, deben poder elegir entre ambos. Creo que esta es, sin duda, una de las lecciones aprendidas de [nuestros] vehículos eléctricos de primera generación en todo el mercado. Es necesario ofrecer la versión eléctrica y la versión electrificada de alta tecnología con motor de combustión interna sin concesiones”, señalaba.
El calendario para la marca alemana tenía fijado 2028 como el punto en el que la nueva generación del Clase S vea la luz, pero se desconoce si se ha mantenido la fecha o si ha sufrido modificaciones.
El enfoque correcto, pero más complejo
El CEO admite que congregar los dos tipos de sistema de propulsión en un mismo vehículo tiene cierta complejidad: “No se busca un coche muy grande que, en términos relativos, sea relativamente pequeño por dentro. Se busca un diseño sin concesiones y un rendimiento sin concesiones. Por lo tanto, la única solución que consideramos viable en ese escenario es tener dos plataformas”.
“Las ventajas de diseño en el eléctrico son obvias. Es increíble lo obvias que son. Y si se introduce con calzador un coche de motor de combustión en un coche eléctrico, se sacrifica un espacio que no se querría”, explica, algo que tiene sentido, ya que las necesidades de espacio de uno y otro son muy diferentes.
De esta manera, Källenius expone que supone una dificultad añadida, tanto por complejidad como por coste, pero que Mercedes puede con ello: “Invertir en dos versiones supone una carga para la inversión. Si se hace de forma inteligente, la inversión adicional marginal puede mantenerse a un nivel manejable, y eso es lo que intentamos hacer”.
Además, es consciente de que sus clientes se esperan cierto nivel de un modelo como el Clase S y que tienen que mantenerlo en su versión eléctrica: “Hemos trabajado durante más de 100 años perfeccionando el coche de combustión. Si consideramos una berlina de lujo como el Clase S, es el coche con mejor diseño del mundo. La forma de sentarse en el asiento trasero o en la versión Maybach es la referencia, punto. No creemos que los clientes acepten retroceder en ese aspecto”.

