Híbridos y Eléctricos

TRANSFORMACIÓN “CASERA”

Hacerse su propio Rolls-Royce eléctrico le ha costado cuatro años, su casa y el matrimonio

Un ingeniero y empresario canadiense decidió transformar su lujoso Rolls-Royce Ghost en un coche eléctrico. Un proyecto que le ha llevado cuatro años y le ha costado mucho dinero, una casa y su matrimonio.

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Hacerse su propio coche eléctrico le ha costado cuatro años, su casa y el matrimonio

Se suele decir (y se dice con razón) que los coches eléctricos son caros, pero el caso que nos ocupa hoy escapa de toda racionalidad. Y es que el caso de Vincent Yu, un ingeniero y empresario canadiense que decidió hacerse su propio coche eléctrico, es cuando menos rocambolesco. Sigue leyendo, porque la historia no tiene desperdicio.

Vincent Yu ha tenido un éxito notable en sus negocios, o eso suponemos, pues su coche particular es un flamante y lujoso Rolls-Royce Ghost, cuyo precio nuevo supera los 300.000 euros. Como es habitual en la marca británica, el motor del Ghost original tiene 12 cilindros en V y, digamos, bastante apetito de gasolina. La hija de Vincent Yu le reprobó que utilizase un “apestoso” coche de combustión que contamina y ensucia la atmósfera, algo que su padre se tomó muy en serio.

Tan en serio como para decidir transformar su Rolls-Royce Ghost en un coche eléctrico sin emisiones. Contarlo es una cosa pero llevarlo a cabo es otra muy distinta. Vincent Yu se volcó con el proyecto y le ha acabado dedicando cuatro años de su vida y una cantidad muy importante de dinero. De hecho, para conseguir liquidez y poder continuar con el proyecto, tuvo que vender su casa.

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Vincent Yu y su equipo han realizado la transformación de manera artesanal

Eso quizá fue el detonante para que su entonces pareja le pidiese el divorcio. Por si una casa y el tiempo y el dinero invertidos fuesen poco, este coche también le ha costado el matrimonio a Vincent Yu. Aunque si no le apoyó en este apasionante proyecto, quizá no le merecía (esto es otra cuestión, desde luego).

Para darle esta segunda vida a su Rolls-Royce, se optó por un propulsor y una batería de Tesla. Dado el tamaño y el peso del coche original, se necesitaban prestaciones a la altura. Dicho y hecho: aunque no se conoce la potencia de su propulsor eléctrico, el propietario del vehículo asegura que la autonomía alcanza los 500 kilómetros, aunque no especifica si es una autonomía calculada “a ojo” en uso combinado, la autonomía en ciudad o en carretera. En cualquier caso, es una autonomía muy loable. La batería, por cierto, se ha colocado donde buenamente se podía: bajo el capó delantero, donde iba el motor V12 original, y en el maletero.

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La batería, de origen Tesla, ocupa parte del maletero

A buen seguro, viajar en ese Ghost debe ser un auténtico placer en términos de comodidad. Al silencio casi sepulcral del coche original, ahora se suma un propulsor eléctrico todavía más silencioso. Probablemente estés pensando, con razón, que hubiera sido más fácil vender el Rolls-Royce y comprar algún coche eléctrico nuevo, algo que le hubiera ahorrado a nuestro protagonista mucho tiempo, bastante estrés y más de un disgusto. Pero Vincent Yu dice que le gusta “hacer las cosas a su manera” y además la experiencia le ha servido para montar un negocio. El proyecto de su Rolls-Royce personal ha servido como aprendizaje para montar una empresa de restomods eléctricos (junto a un equipo de expertos), una moda cada vez más en auge.

Con la cantidad de contratiempos que ha sufrido, a Vincent Yu le han preguntado si se arrepentía. Al contrario. Con buena dosis de buen humor, Vincent Yu respondió: “Soy feliz mientras mi historia pueda hacer reír a una persona en la Tierra cuando piense en el cambio climático”.

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