La aviación eléctrica acaba de superar una barrera que hasta hace poco parecía reservada a pequeños prototipos y aeronaves experimentales: Heart Aerospace ha completado el primer vuelo del X1, un avión demostrador completamente eléctrico que la compañía estadounidense-sueca presenta como el avión de baterías más grande que jamás ha volado.
El trayecto tuvo lugar el pasado 12 de agosto en el aeropuerto internacional de Plattsburgh, en el estado de Nueva York, y supone un paso decisivo en el desarrollo del futuro ES-30, el avión híbrido-eléctrico con el que Heart Aerospace pretende llevar esta tecnología al transporte comercial.
Aviones eléctricos a gran escala
Aunque todavía no es un avión destinado a transportar pasajeros, sino más bien un laboratorio volante a escala real, todo lo que rodea al X1 deja claro el tipo de aeronave de producción que será. Tiene una envergadura de 32,3 metros, una longitud de 23,2 metros y una altura de 7,3 metros, mientras que su peso máximo al despegue ronda los 11.340 kilos. Durante su primer vuelo permaneció 27 minutos en el aire y alcanzó una altitud de 335 metros, completando una secuencia de pruebas que incluyó el rodaje, el despegue, el ascenso, distintas maniobras y el aterrizaje.
Uno de los aspectos más llamativos de la prueba está en el sistema de propulsión, ya que el X1 consiguió superar durante el vuelo el megavatio de potencia eléctrica, una cifra especialmente relevante porque demuestra que la propulsión mediante baterías puede escalar mucho más allá de los pequeños aviones eléctricos que han protagonizado buena parte de los experimentos realizados hasta ahora.
Pero quizá el dato que más destaca y que mejor resume el potencial económico de esta tecnología sea otro: según Heart Aerospace, el coste de la electricidad utilizada durante los 27 minutos de vuelo fue de apenas cinco dólares. La cifra debe entenderse dentro del contexto de que se trata de una prueba experimental y no como una estimación directa del coste de operar un avión comercial, pero sirve de ejemplo de una de las principales razones por las que el sector quiere apostar por la electrificación, que es reducir de manera drástica el coste tanto energético como monetario.
Un modelo de producción híbrido-eléctrico
Mientras que el X1 es completamente eléctrico, el verdadero objetivo de todo este programa es desarrollar el ES-30, que será un avión de naturaleza híbrido-eléctrica y estará diseñado para transportar hasta 30 pasajeros. Heart Aerospace plantea una autonomía de unos 200 kilómetros utilizando exclusivamente electricidad, mientras que el sistema híbrido permitirá ampliar considerablemente el radio de acción, hasta unos 800 kilómetros en determinadas condiciones y con una carga de pasajeros reducida. La compañía prevé que el modelo pueda entrar en servicio comercial en 2031.

Heart Aerospace es consciente de la complejidad del proceso y por eso pone el foco en las rutas regionales, donde las distancias más cortas y los aviones de menor capacidad hacen que la tecnología de baterías tenga más posibilidades de resultar viable. La compañía asegura que el ES-30 podría reducir los costes operativos de las aerolíneas regionales en más de un 40 %, además de permitir conexiones con aeropuertos más pequeños y cercanos a los pasajeros. Por eso, cuenta ya con interés por parte de varias aerolíneas, entre ellas United Airlines, Air Canada y JSX. La compañía asegura haber acumulado compromisos comerciales por valor de 9.400 millones de dólares, mientras continúa trabajando en el siguiente paso del programa: un avión de preproducción que permita avanzar hacia las pruebas de vuelo del ES-30.
Anders Forslund, fundador y director ejecutivo de Heart Aerospace, ha declarado: “Con el primer vuelo del X1, Heart Aerospace ha demostrado la viabilidad del vuelo eléctrico a la escala de un avión comercial. Los aviones comerciales eléctricos tienen el potencial de transformar radicalmente la economía del sector aéreo y, en última instancia, reducir el coste de los viajes en avión para los pasajeros. Esto constituye el núcleo de nuestra visión de unos viajes aéreos accesibles y generalizados, en los que la electrificación permita ofrecer servicios aéreos más económicos, frecuentes y limpios hacia y desde aeropuertos más cercanos a los hogares”.
