En un momento en el que la movilidad eléctrica gana peso en las ciudades, además del peso que tienen los coches por ser el tipo de vehículo más utilizado, motos y scooters también tienen una importancia considerable. El auge de los vehículos eléctricos llega acompañado de la necesidad de más y más baterías, que tienen que ser almacenadas en algún sitio. Yadea España ha puesto en marcha en Madrid una instalación con este fin: un almacén de 600 metros cuadrados con capacidad para albergar hasta 5.000 baterías de litio, diseñado para garantizar que cada unidad llegue al cliente en condiciones óptimas.
El elemento más llamativo de este espacio y que probablemente un usuario corriente no contemple es el estricto control climático. Durante todo el año, las baterías se mantienen en un rango de temperatura estable de entre 7 y 15 ºC, independientemente de las condiciones exteriores. Este detalle no es menor: la temperatura influye directamente en la degradación química de las celdas y en su rendimiento futuro, así que mantenerlas en ese “punto dulce” térmico permite preservar su capacidad, evitar pérdidas prematuras de autonomía y asegurar que, cuando la moto se comercializa y la batería se activa definitivamente, ofrezca el comportamiento esperado.
Sin una normativa específica
Aunque en España no existe una normativa específica que regule de manera detallada cómo deben almacenarse las baterías de litio, Yadea asegura que ha optado por aplicar los criterios más exigentes propios de los almacenes de mercancías peligrosas. La estructura del edificio ha sido diseñada expresamente para esta función: paredes y techos ignífugos, así como materiales resistentes al fuego y compartimentalización. La preocupación por los incendios de los vehículos eléctricos es alta y por eso la marca ha buscado minimizar riesgos.
Para este fin, en materia de prevención y respuesta ante incidentes, el almacén incorpora tecnología de última generación. Cuenta con cámaras infrarrojas inteligentes capaces de detectar variaciones anómalas de temperatura y posibles focos de incendio en fases muy tempranas. A ello se suman sensores térmicos distribuidos por la nave y sistemas de extracción de gases tóxicos, pensados para actuar con rapidez ante cualquier incidente.
En cuanto al sistema de extinción elegido, es de gas inerte IG-55, una solución que reduce el oxígeno en caso de incendio sin dañar los equipos ni generar residuos contaminantes, lo que ayuda a extinguir las llamas de la manera más inocua posible, lo que lo convierte en una alternativa respetuosa con el medio ambiente. Además, el centro dispone de mantas ignífugas específicas para baterías y vehículos eléctricos como recurso adicional para aislar posibles incidentes.
Cuatro zonas diferenciadas
El espacio está organizado en cuatro áreas diferenciadas que responden al ciclo de gestión de las baterías. La zona principal de almacenamiento alberga la mayor parte de las unidades en condiciones controladas. Existe también una sala de carga estanca, donde las baterías pueden recargarse de forma segura cuando es necesario. Tras este proceso, pasan a una zona de descanso destinada a su estabilización, permitiendo que recuperen parámetros térmicos y eléctricos adecuados antes de volver a almacenarse. Finalmente, el almacén cuenta con una cámara de cuarentena para aquellas baterías que presenten alguna anomalía o requieran una revisión adicional. Estas unidades se aíslan y, si procede, se envían al centro de reparaciones que Yadea tiene en Francia.

La infraestructura se complementa con un equipo técnico especializado que realiza controles periódicos siguiendo las recomendaciones del fabricante. Las revisiones se basan en datos objetivos, se registran digitalmente y se comparten con Yadea Global, integrando el almacén madrileño en una red internacional de supervisión y gestión inteligente.
