Es posible que si te cruzas con un coche chino sea complicado de acertar cuál es su marca y modelo. Al contrario de lo que nos han acostumbrado las marcas ‘tradicionales’, las orientales llegan con una estética bastante cercana entre todo el sector. Muchos acusan a esta industria de que apenas tiene originalidad en sus vehículos, más allá de algunas empresas como BYD.
De hecho, muchas de las personas que han visitado China en los últimos años, siempre han puntualizado que, por muy entendido en coches que sea, allí cuesta mucho diferenciar cuál es de una marca concreta o de qué modelo exacto es. La mayoría incluye un aspecto bastante atractivo y elementos muy comunes, como unas manetas enrasadas en la carrocería o un módulo para el sensor LiDAR sobre el techo. Todo esto ha hecho que incluso algunos CEO de marcas chinas se hagan eco de este ‘problema’.

Algunos CEO de marcas chinas ‘estallan’ por la falta de originalidad
Al diseño más o menos equiparable, a lo largo del año 2026 se añadirá también el sistema de software desarrollado por Huawei, la tecnología llamada Qiankun ADS como avance de la conducción autónoma. Esto se convertirá en un estándar dentro de China, lo que hace posicionarse como la ‘gota que colma el vaso’ para muchos. Si todos los coches se parecen y, además, tienen el mismo software, ¿cuál será el incentivo para que un cliente compre o no cierto modelo?
Con esta pregunta han ‘estallado’ algunos directivos de marcas chinas. Uno de los ha sido Chen Zheng, vicepresidente y director global de Diseño de Geely. Él apuntó: “La industria china está plagada de una aparente norma para seguir las tendencias al pie de la letra, aplicando así elementos de diseño populares de forma indiscriminada. Esto sólo hace dificultar a los consumidores el poder distinguir entre marcas y modelos basándose únicamente en la apariencia”.
Por otro lado, el presidente de Voyah, Lu Fang, también reaccionó a esto con una reciente intervención: “A primera vista puede parecer una competencia feroz entre empresas, pero en realidad sólo hay una falta de innovación dentro de la industria. Muchas empresas buscan beneficios a corto plazo, recurriendo a menudo a la copia y la imitación en lugar de innovar de forma original y basada en las necesidades del usuario. Esta competencia de bajo nivel hace que los productos compitan principalmente en precio y especificaciones, lo que finalmente resulta en un mercado inundado de pseudoinnovaciones que no satisfacen realmente las necesidades del usuario”.

Todas las alarmas saltaron cuando la marca Dongfeng presentó en sociedad el Forthing Xinghai S7. El director de Diseño de la empresa IM Motors no tardó en saltar en redes sociales insinuando un posible plagio en la estética con el IM L7. De hecho, ambos modelos son ciertamente similares en su exterior. Tanto es así que algunos expertos han confirmado que los componentes de diferentes fabricantes son, en realidad, casi las mismas. “Estos coches pueden parecer ricos en características, pero en realidad son sólo imitaciones con un exterior diferente”.
Como conclusión, el medio chino Sohu publicó un artículo recientemente en el que, en parte, justificaba esta tendencia en China. Su explicación fue dirigida hacia la dificultad que supone proteger los derechos intelectuales en el país oriental. “Esto se debe a que determinar la infracción del diseño exterior es inherentemente subjetivo, y muchas demandas terminan en acuerdos o simplemente se desestiman”. Esto favorece directamente a que muchas empresas se copien entre sí y repercuta en un producto final poco original y difícilmente distinguible.