La Comisión Europea ha seleccionado el proyecto Aguayo II de Repsol como el mayor beneficiario individual del nuevo paquete de ayudas del mecanismo Conectar Europa, con una asignación de 180 millones de euros dentro de un reparto de casi 650 millones para 14 infraestructuras energéticas transfronterizas consideradas estratégicas para la UE.
El respaldo comunitario se dirige a la ampliación de la central hidroeléctrica reversible de San Miguel de Aguayo, en Cantabria, una instalación de almacenamiento por bombeo que la Comisión destaca por su diseño subterráneo y por evitar la necesidad de ampliar los embalses existentes, con el objetivo de incrementar la integración de renovables sin añadir impacto ambiental por nuevas láminas de agua.

Las cifras que explican Aguayo II
En términos de escala, el proyecto prevé sumar 1.000 MW de nueva potencia para elevar la capacidad total hasta 1.400 MW, con cuatro grupos reversibles de 250 MW, además de una capacidad de almacenamiento diario de 6 GWh, cifras que lo colocan entre los mayores desarrollos de bombeo reversible previstos en España.
Repsol sitúa la inversión en el entorno de 900 millones de euros, una magnitud que en la práctica lo convierte en una de las grandes apuestas privadas en Cantabria y que la compañía vincula a un efecto tractor sobre el empleo y la cadena de suministro, con más de 1.000 puestos de trabajo durante la fase de construcción según su ficha del proyecto.
La empresa también comunica una producción anual de 2.000 GWh y la equivalencia de abastecimiento para más de 800.000 hogares, aunque conviene recordar que una central de bombeo no “crea” energía neta, sino que desplaza electricidad barata a horas de mayor demanda al bombear agua y turbinarla después, aportando flexibilidad y potencia firme cuando el sistema la necesita.
El calendario no es inmediato y esa es otra parte relevante del contexto. Repsol enmarca Aguayo II como un proyecto todavía en tramitación y apunta a una puesta en marcha hacia finales de 2030, por lo que el hito de Bruselas debe leerse como un espaldarazo financiero y político para pasar a la siguiente fase de permisos, ingeniería y contratación.
La tramitación administrativa, de hecho, viene de lejos. En el BOE ya se publicó en 2021 la solicitud de autorización administrativa previa para la ampliación de la central reversible y su infraestructura de evacuación, lo que ilustra que no se trata de un proyecto “nuevo”, sino de uno que ahora gana velocidad por su encaje en la agenda europea de redes, almacenamiento y seguridad de suministro.
Del sello europeo a la obra real
Aguayo II figura además en la lista europea de proyectos PCI/PMI y su ficha técnica concreta el esquema hidráulico previsto, con el bombeo entre el embalse de Alsa y el embalse superior de Mediajo, un diseño pensado para reforzar la capacidad de gestionar la variabilidad renovable y mejorar la robustez del sistema eléctrico en el norte peninsular.

Repsol intenta encajar este reconocimiento en un relato más amplio de proyectos “estratégicos” o “altamente innovadores” para su transformación industrial, donde también incluye los electrolizadores para hidrógeno renovable en sus complejos. En Petronor, por ejemplo, ha arrancado la construcción de un electrolizador de 100 MW con una inversión de 292 millones y apoyo público asociado a un IPCEI, con puesta en marcha prevista en 2029.
En Cartagena, la compañía mantiene el plan de un electrolizador de 100 MW junto a Enagás Renovable, un proyecto comunicado con inversiones por encima de 300 millones y un esquema de ayudas públicas que busca acelerar su ejecución, mientras que en Tarragona impulsa la Ecoplanta de economía circular con una inversión superior a 800 millones para convertir residuos urbanos no reciclables en metanol renovable y productos circulares.
El siguiente paso para Aguayo II será convertir el respaldo político en obra real, algo que dependerá de autorizaciones pendientes, del cierre de los acuerdos de subvención y de la ejecución industrial en plazo y presupuesto. En un sistema eléctrico que necesita más almacenamiento para absorber renovables, el proyecto se juega su credibilidad en esa fase, la de licencias, obra civil subterránea, equipos reversibles y pruebas de operación a gran escala.
