Este mecánico abre el capó de un MG en su taller y se lleva una sorpresa al ver las piezas que monta

Enrique Álvarez, mecánico y propietario de Talleres Piba desmonta así los mitos acerca de la procedencia de los componentes de los vehículos fabricados en China con este ejemplo real.

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Bastantes piezas utilizadas por los coches de MG son de marcas alemanas.
31/01/2026 09:00
Actualizado a 31/01/2026 09:00

La irrupción de las marcas chinas en el mercado europeo ha cambiado por completo el panorama del automóvil. Firmas que hace solo unos años eran prácticamente desconocidas hoy encabezan listas de ventas y compiten de tú a tú con fabricantes tradicionales. En España, MG es uno de los ejemplos más claros de este fenómeno, con cifras de matriculaciones que no dejan de crecer y modelos con una importante presencia en segmentos clave como el de los híbridos enchufables.

Sin embargo, el éxito comercial no ha logrado borrar del todo las dudas de muchos conductores. ¿Son realmente fiables estos coches? ¿Qué hay detrás de su bajo precio? ¿Utilizan componentes de menor calidad por proceder de China? Para arrojar luz sobre estas cuestiones, Enrique Álvarez, mecánico y propietario de Talleres Piba, decidió analizar a fondo uno de los modelos más vendidos de la marca y compartir sus conclusiones.

Un éxito que despierta sospechas

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El MG HS PHEV fue el segundo híbrido enchufable más vendido de España en 2025.

MG cerró 2024 con más de 30.000 unidades vendidas en España y en 2025  logró un total de 45.168 unidades comercializadas. El MG HS PHEV es uno de los grandes protagonistas del mercado, pues se convirtiró en el segundo híbrido enchufable más matriculados de la temporada con 8.417 unidades, por delante del Toyota C-HR (8.409 ventas), y solo por detrás de un BYD Seal U líder con 9.373 matriculaciones en el mismo período citado. Estos números han convertido a la marca china en un referente, pero también en objeto de debate, especialmente en lo que respecta a la procedencia y calidad de sus piezas.

Según explica el mecánico, muchos clientes llegan al taller convencidos de que estos coches están fabricados íntegramente con componentes chinos de bajo coste. La realidad, afirma, es muy distinta.

Coches “chinos”, pero con ADN europeo

El análisis comienza en uno de los elementos más críticos de cualquier vehículo moderno: la batería. En el caso del modelo revisado, la unidad está firmada por Varta, un fabricante alemán con una larga trayectoria en la industria y proveedor habitual de marcas europeas de primer nivel.

@talleres_piba_oficial Coches chinos 🇨🇳 , piezas europeas 🇪🇺 ! Quédate hasta el final para comprobarlo !! #china #parati #motor #coche #mecanica #mecanico #mecanicaautomotriz #mecanicodeltiktok #toyota #coches #mg ♬ sonido original - Talleres Piba

El motor tampoco rompe con lo conocido. Las correas pertenecen a Gates, una empresa de origen británico ampliamente utilizada en vehículos de combustión e híbridos fabricados en Europa. En el sistema de frenado aparece el sello de ATE, otra compañía alemana especializada en componentes de seguridad, mientras que la gestión electrónica del motor corre a cargo de Bosch, uno de los gigantes mundiales del sector.

Fabricado en China no significa baja calidad

Es cierto que muchos de estos componentes se producen en fábricas situadas en Asia, pero eso no implica un menor estándar. De hecho, como señala el propio mecánico, numerosas marcas europeas fabrican allí piezas clave para reducir costes, manteniendo los mismos controles de calidad. Los caracteres chinos en algunas centralitas no indican un origen “barato”, sino una cadena de suministro globalizada.

Incluso los neumáticos del vehículo analizado proceden de Michelin, firma francesa de referencia internacional, mientras que el sistema ABS vuelve a estar firmado por Bosch y el caudalímetro por Continental.

Un porcentaje que rompe mitos

“Mucha gente cree que por ser un coche chino todo es chino, pero no es así”, explica Enrique Álvarez. Según su estimación, entre el 30% y el 40% de los componentes son de origen alemán, una proporción muy similar a la de muchos modelos europeos fabricados fuera del continente.

La conclusión es clara: más que coches chinos, estos modelos son el resultado de una industria global en la que las marcas asiáticas ensamblan tecnología y piezas de los mismos proveedores que utilizan fabricantes históricos. Una realidad que ayuda a entender por qué su calidad ya no sorprende, y por qué su éxito no es casual.