El grupo automovilístico chino Geely Holding ha presentado su hoja de ruta estratégica con vistas al año 2030 y, pese a la desaceleración que ha experimentado la electromovilidad, apunta en la dirección contraria: su propósito es incrementar sustancialmente la producción y venta de vehículos de nueva energía (NEV, por sus siglas en inglés) hasta representar tres de cada cuatro unidades vendidas a nivel mundial en 2030.
La compañía ha articulado este plan bajo el lema “One Geely, Leading through Innovation and Integration” («Una Geely, liderando a través de la innovación y la integración»), una visión que busca transformar al grupo desde una estructura de múltiples marcas gestionadas de forma relativamente independiente hacia un enfoque más colaborativo y centralizado.

El grupo integra marcas como Geely Auto, Geely Galaxy, Lynk & Co, Zeekr, Volvo, Polestar y Lotus, que a partir de ahora van a cambiar la manera en que interactúan entre sí. El plan estratégico incluye reforzar la colaboración interna entre ellas, algo que hasta la fecha no se había logrado plenamente, con el objetivo de desarrollar una serie de capacidades estratégicas que permita competir con los principales fabricantes a nivel mundial.
6,5 millones de coches en 2030
Es un plan ambicioso, ya que uno de los objetivos más destacados es alcanzar unas ventas globales superiores a los 6,5 millones de vehículos para 2030, lo que supondría un aumento del 58% con respecto a las cifras proyectadas para el pasado 2025. No solo eso, la empresa quiere que al menos el 75% de todas sus ventas correspondan a vehículos de nueva energía, que en el contexto chino agrupa a vehículos eléctricos de batería (BEV o EV), híbridos enchufables (EV) y coches eléctricos con autonomía extendida (REEV). De nuevo, este porcentaje supone un salto considerable frente al 56% de penetración de NEV previsto para el año pasado, cuando el grupo estima que este tipo de modelos supuso unas ventas de alrededor de 2,3 millones de unidades.
Geely atribuye parte de su impulso al hecho de haber sido, según sus propias cifras, el grupo automovilístico con mayor crecimiento entre los diez principales del mundo en 2025. En conjunto, sus ventas totales, incluyendo vehículos con motores de combustión interna, híbridos y eléctricos, crecieron un 26% respecto al año anterior, lo que contribuyó a que superara por primera vez la barrera de los 4 millones de unidades vendidas en un año.
Más allá de las cifras de ventas, la compañía ha anunciado un ambicioso plan de desarrollo tecnológico, con la intención de consolidar un “ecosistema” de siete dimensiones que abarque los siguientes aspectos clave: conducción inteligente, habitáculos conectados, arquitectura eléctrica/electrónica (E/E), plataformas de vehículo, baterías, trenes de potencia eléctricos y sistemas híbridos avanzados. Este enfoque tecnológico no está pensado solo para mejorar la competitividad de sus productos, sino también para acelerar la innovación en áreas clave como las baterías de estado semisólido y de estado sólido. En este campo, Geely aspira a que el primer paquete de baterías de estado sólido desarrollado internamente esté listo este mismo año.
Un enfoque global
El plan de crecimiento global de Geely también incluye una internacionalización mayor de sus ventas. La compañía ha declarado su intención de que más de un tercio de sus vehículos vendidos para 2030 procedan de mercados fuera de China, lo que implicaría reforzar su presencia en regiones como Europa, donde va a debutar este mismo año con su propia marca (hasta ahora vendía de otras del grupo), Asia y América.

También ha anunciado que otra vertiente importante de su estrategia es la optimización de su proceso de desarrollo y producción. La empresa ha señalado la necesidad de reducir tanto el tiempo medio de investigación y desarrollo como el coste total por modelo en más de un 30% para competir de manera más eficaz en un mercado global cada vez más exigente. De nuevo, es otro objetivo ambicioso, pero al que aspiran muchos otros fabricantes, como ejemplifica el Renault Twingo, cuyo desarrollo ha sido mucho más rápido de lo habitual.
