Aunque te lo acabes de comprar, tu coche de gasolina lleva una tecnología arcaica y cambiarlo por uno eléctrico es lo mejor para el medio ambiente

Un nuevo estudio publicado en Science concluye que sustituir un coche de combustión por uno eléctrico puede ser mejor para el clima pese a fabricar un vehículo nuevo.

Las mecánicas a gasolina no son las más limpias, medioambientalmente hablando, desde su primer día de uso.
Las mecánicas a gasolina no son las más limpias, medioambientalmente hablando, desde su primer día de uso.
23/08/2026 11:30
Actualizado a 23/08/2026 11:30
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Existe una pregunta recurrente cuando se habla del impacto medioambiental del coche eléctrico, y es que si ya tenemos un vehículo de gasolina en buen estado, ¿no sería más sostenible utilizarlo hasta el final de su vida útil antes que fabricar otro coche? A primera vista parece razonable, especialmente teniendo en cuenta las emisiones asociadas a la producción de las baterías. Sin embargo, hace días ya supimos que no era así. Ahora, un nuevo estudio llega a una conclusión aún más consistente.

La investigación publicada en la revista científica Science, ha analizado precisamente cuándo resulta más beneficioso retirar definitivamente un vehículo de combustión y sustituirlo por uno eléctrico. Y hay un detalle fundamental que habla de retirar el coche, significa sacarlo completamente de circulación y no venderlo a otro conductor, ya que en este último caso sus emisiones simplemente continuarían produciéndose en otras manos.

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Al contrario del pensamiento popular, incluso achatarrar un coche de gasolina nuevo es mejor para el medio ambiente.

Incluso sustituir un coche de combustión con solo dos años sale favorable

La principal conclusión resulta especialmente llamativa porque contradice la idea de que es necesario mantener durante muchos años un automóvil de combustión para 'amortizar' medioambientalmente las emisiones generadas durante su fabricación. Según el estudio, los beneficios de sustituirlo por un eléctrico pueden comenzar prácticamente desde el principio de la vida del vehículo térmico. El análisis señala además que el resultado también es favorable cuando el automóvil sustituido es híbrido.

Para comprobarlo, los investigadores analizaron tres escenarios diferentes. El primero contemplaba mantener el vehículo de combustión durante toda una vida útil estimada en 16 años. En el segundo, se retiraba después de 11 años y, en el escenario más extremo, se achatarraba cuando solamente tenía dos años para sustituirlo por un coche completamente eléctrico.

Incluso en los casos más extremos se ahorra un 44% de emisiones

Precisamente este último caso fue el que produjo el resultado más sorprendente. Incluso contabilizando las emisiones adicionales necesarias para fabricar el nuevo coche eléctrico y su batería, retirar el vehículo térmico después de únicamente dos años permitió reducir un 44% las emisiones acumuladas. La denominada ‘deuda de carbono’ provocada por fabricar anticipadamente el eléctrico quedó compensada en aproximadamente tres años.

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Nunca es 'demasiado pronto' para cambiar un coche de combustión por un eléctrico.

Jesse Smith, de Science, resume las conclusiones señalando que los beneficios energéticos de sustituir un coche de combustión por uno eléctrico “comienzan a acumularse desde el primer día” y que realizar el cambio pronto durante su ciclo de vida reduce sistemáticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Desde una perspectiva exclusivamente medioambiental, “casi nunca es demasiado pronto para cambiar”.

Retirar un coche de mecánica ‘arcaica’ por uno más amable con el medio ambiente

Este último punto es importante para interpretar correctamente las conclusiones. El estudio no está diciendo simplemente que comprar un eléctrico nuevo y vender nuestro gasolina sea automáticamente mejor para el planeta. Si ese vehículo térmico pasa a otro propietario y continúa circulando durante otros 10 años, sus emisiones no han desaparecido. Simplemente las produce otra persona.

La investigación estudia específicamente el efecto de retirar definitivamente vehículos de combustión y sustituirlos por eléctricos. De ahí que sus conclusiones también tengan implicaciones para las políticas públicas destinadas a renovar el parque automovilístico, especialmente aquellas que condicionan las ayudas a la compra de un vehículo nuevo al achatarramiento del anterior.

El contexto estadounidense utilizado por el artículo resulta especialmente significativo. El transporte personal constituye allí la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero y supera incluso al conjunto de la industria aérea. Por ello, políticas que permitan sacar definitivamente de las carreteras coches de combustión y sustituirlos por eléctricos podrían tener una repercusión importante sobre las emisiones acumuladas.

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Sea cual sea el sector, siempre será mejor cambiar un coche de combustión por un eléctrico.

Pero en realidad no todo es tan sencillo

Eso no significa que pueda sustituirse inmediatamente todo el parque circulante. El estudio recuerda que existen importantes barreras económicas, tecnológicas y prácticas. Comprar un automóvil nuevo supone un desembolso considerable para cualquier familia y la infraestructura de recarga tampoco ofrece las mismas posibilidades en todos los lugares. El propio estudio reconoce, además, que las consideraciones financieras inevitablemente influyen en el momento en el que cada conductor puede realizar el cambio.

Las conclusiones podrían resultar todavía más favorables para los eléctricos durante los próximos años. Las mejoras en la química de las baterías, su reciclaje y una red eléctrica progresivamente más limpia reducirán el impacto asociado tanto a la fabricación como a la utilización de estos vehículos. Es decir, la ventaja calculada actualmente podría aumentar a medida que evolucione la tecnología.