BMW y Toyota siguen reforzando su apuesta por el hidrógeno con un hito claro. La marca alemana quiere lanzar su primer modelo de producción con esta tecnología en 2028 y ambos fabricantes trabajan en una nueva generación de sistema de pila de combustible y en el impulso de la infraestructura. En paralelo, Hyundai también mantiene el desarrollo de esta tecnología y comercializa uno de los pocos turismos de hidrógeno disponibles hoy en Europa, el Nexo.
Sin embargo, el mapa real de la infraestructura en Alemania se está moviendo en la dirección contraria, al menos en número de puntos abiertos al público. Según datos atribuidos a H2 Mobility, el país cuenta ahora con 50 estaciones públicas, frente a más de 80 hace dos años. Es decir, una caída de en torno al 38%, una cifra cercana al 40%.

Por qué Alemania está cerrando estaciones
La clave no es que Alemania haya “renunciado” al hidrógeno, sino que los operadores están rediseñando la red para otro tipo de cliente. La industria identifica a los camiones y otros vehículos comerciales como el segmento con más potencial a medio plazo, y eso obliga a un replanteamiento físico y técnico de las hidrogeneras. Los camiones necesitan más espacio para maniobrar y, en muchos casos, repostan a 350 bar, mientras que muchos turismos de pila de combustible operan a 700 bar.
En la práctica, muchas de las primeras estaciones se diseñaron pensando en turismos, con parcelas más ajustadas y un servicio centrado en 700 bar. Con una demanda muy baja de coches de hidrógeno, esas instalaciones pequeñas tienden a ser las primeras candidatas al cierre, mientras que las nuevas aperturas se conciben para tener más capacidad y atender también al transporte pesado.
La propia distribución actual ilustra el giro. Según H2 Mobility, en Alemania hay dos estaciones que suministran solo a 350 bar, 35 que ofrecen 350 y 700 bar, y 13 que se mantienen únicamente con 700 bar. Aunque recientemente se han cerrado muchas estaciones de repostaje de hidrógeno más pequeñas para turismos, se están diseñando nuevas estaciones específicas para camiones.
Este cambio de estrategia no es solo teórico. H2 Mobility ha detallado cierres concretos ligados a su “transformación”, con un paquete de estaciones que cesaban actividad a 31 de diciembre de 2025, y a la vez ha insistido en el despliegue de una nueva generación de hidrogeneras de mayor rendimiento orientadas a corredores de transporte y hubs regionales.
A esta transición se suma un elemento decisivo para el usuario particular, el coste de repostaje. El precio ya no es fijo y se mueve de forma dinámica, con referencias de hasta unos 19 euros por kilo según región y presión. En el mismo marco, se cita como orden de magnitud que un turismo de pila de combustible consume alrededor de un kilo cada 100 km.

La contrapartida es que el parque de turismos de hidrógeno en Europa es residual. En el mercado de nuevos modelos se citan básicamente dos opciones, Toyota Mirai y Hyundai Nexo, mientras BMW mantiene el objetivo de introducir un modelo de producción en 2028, en colaboración tecnológica con Toyota. Con esa oferta tan limitada y unos costes de compra elevados, la demanda de estos modelos sigue siendo baja, con la infraestructura y el coste de adquisición como frenos principales.
Fuera de Alemania, el despliegue también es contenido. Según una referencia basada en el mapa de H2 Mobility, en Europa habría 152 estaciones abiertas y 51 en realización.
